Luego de la sorprendente “Bárbaro”, tenía sentido estar esperando con ansias lo siguiente de Zach Cregger. Pero incluso considerando que las expectativas estaban por los cielos —algo que además se enfatizó debido a la excelente campaña de marketing de la película—, “La hora de la desaparición” me terminó dejando en shock. Agitado. Extasiado. Y por supuesto —y para variar— sorprendido. Mientras que otros cineastas siguen su primera película con una decepción (o al menos una propuesta menos interesante), lo que ha hecho Cregger con “La hora de la desaparición” es entregarnos algo incluso más imprevisible y creativo que “Bárbaro”.
Impresionante.
Ahora bien, si han estado siguiendo el desarrollo y la campaña de marketing ya mencionada de “La hora de la desaparición”, sabrán que se trata de un misterio. Poco se ha revelado sobre la trama en los tráilers fuera de la premisa, por lo que haré mi mejor esfuerzo para no incluir spoilers en el presente texto. No obstante, si de verdad no quieren saber absolutamente nada sobre el desarrollo narrativo de “La hora de la desaparición” antes de verla, sugiero que lean esta crítica luego de haber visto el filme. La mejor forma de experimentar esta historia es, como se deben imaginar, sabiendo prácticamente nada sobre ella.

“La hora de la desaparición” se lleva a cabo en un tranquilo pueblo norteamericano, y es narrada desde la perspectiva de varios personajes, todos lidiando con las consecuencias de una noche en particular. A las 2:17 de la mañana, un grupo de diecisiete niños se levanta de la cama, abre la puerta de sus casas, y salen corriendo a la oscuridad para no regresar. El problema —fuera de lo obvio— es que todos son de una misma escuela y una misma clase: la de la profesora Justine Gandy (una excelente Julia Garner, de “El hombre lobo”).
Pero hay un solo chico que no desparece: el tímido Alex Lilly (Cary Christopher), que vive con sus padres y excéntrica tía en una casa enorme en el pueblo. Fuera de ellos, el filme se centra, también, en el padre de uno de los chicos desaparecidos, Archer Graff (Josh Brolin), quien está obsesionado con resolver el misterio; el director de la escuela, el calmado Marcus (Benedict Wong); un drogadicto llamado James (Austin Abrams) que intenta hacer de todo por conseguir dinero, y un oficial de policía ex alcohólico llamado Paul (Alden Ehrenreich, de “Han Solo”) que tiene un encontrón sexual con Justine, a pesar de estar saliendo con la hija de su jefe.
Más no pienso decir. Mejor que solo sepan la premisa de la historia, y los personajes que la protagonizan. Porque nuevamente: es mejor que vean la película sin saber muchos detalles, como para que se deleiten con las sorpresas y giros narrativo que Cregger incluye. Porque si hay algo que “La hora de la desaparición” hace muy bien, precisamente, es desarrollarse de manera sorprendente, haciendo uso de apariciones repentinas, relaciones entre personajes que uno no se espera, secuencias de chocante violencia, y por supuesto, una gradual revelación del misterio central. Con cada nueva perspectiva de las mismas escenas, se va develando algo nuevo sobre la desaparición de los niños, y los posibles sospechosos de aquel crimen.

Ahora bien, vale la pena recalcar que “La hora de la desaparición” no es únicamente una película de terror. Al igual que en “Bárbaro”, Cregger hace un excelente trabajo balanceando el horror con el humor, desarrollando momentos de palpable tensión y suspenso, pero muchas veces interrumpiendo el terror con situaciones muy graciosas. Nuevamente: no hay spoilers acá, pero sí quiero mencionar que el desenlace de la película es particularmente gracioso, y ayuda a que uno se relaje después de tanta tensión y misterio. Obviamente igual podemos clasificar a “La hora de la desaparición” como un thriller o filme de terror, pero el que incluya estos momentos de comedia ayuda a que la experiencia en general no se sienta tan repetitiva y se haga un gran énfasis en el aspecto humano de la historia.
Habiendo dicho eso, no se equivoquen: “La hora de la desaparición” igual me dejó agitado. La cinta juega tanto con las expectativas como con los sentimientos del espectador, haciendo que uno conecte con esta suerte de cuento de hadas de los Hermanos Grimm, mucho más fiel a lo que dichos autores hubiesen hecho que las caricaturas o remakes de acción en vivo de Disney. “La hora de la desaparición” debería calar, específicamente, en los padres de familia del público, pero también en todo aquel que le tenga miedo a lo desconocido y los desconocidos, o que esté siempre consciente de la vulnerabilidad de los niños y como estos pueden ser usados o manipulados. Es todo muy efectivo, a decir verdad.

“La hora de la desaparición” no funcionaría si contase con actuaciones deficientes; felizmente, ese no es el caso. Julia Garner está muy bien como Justine, interpretándola como una mujer de buenas intenciones pero que lamentablemente no le hace caso a sus superiores, ignorando límites personales y cometiendo errores considerables. Por su parte, Josh Brolin es creíble como un padre obsesionado con la desaparición de su hijo, tanto así que solo lo vemos una vez en pantalla con su esposa (quien encima sale fuera de foco). Alden “Han Solo” Ehrenreich (uno de los actores jóvenes más interesantes del momento) destaca como un policía que intenta hacer su trabajo mientras lidia con ciertas decisiones cuestionables; Benedict Wong le otorga mucha humanidad a un rol pequeño pero importante, y Amy Madigan sorprende con un papel que… bueno, mejor no digo nada más sobre ella.
“La hora de la desaparición” no terminó siendo exactamente lo que esperaba, e igual me terminó encantando. Sí, es cierto que una de las últimas historias cansa un poco, y que el terror desaparece un poco una vez que se revela la razón por la que los niños desaparecen (y otros personajes parecen enloquecer). Pero no es nada que termine por arruinar la experiencia en general. “La hora de la desaparición” es de lo más creativo, imprevisible y en ciertos momentos (bueno, cierto momento) gory que haya visto este año, demostrando que Zach Cregger es alguien a quien jamás deberíamos subestimar. Interesante, pues, que su siguiente proyecto sea una nueva adaptación de “Resident Evil” al cine. Si hay alguien que por fin le podrá hacer justicia a dichos juegos con una película, es él.
Crítica de Sebastián Zavala Kahn
Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP; Maestría en Artes de MetFilm School en Londres; miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, y la OFCS – Online Film Critics Society, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de Nintendo Pe, Cinencuentro y Ventana Indiscreta. Maneja el blog de cine SebaZavaReviews desde el 2012. Cofundador de NoEsEnSerie.com y FotografíaCalato.com, y coautor del libro Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.

