Si algo saben de mí o de mi trabajo como crítico, recordarán que “La Momia” (1999) es de mis películas favoritas. La he visto decenas de veces, me sé de memoria la mayor parte del diálogo, y por supuesto, la fui a ver al cine cuando la reestrenaron el año antepasado. Y como se deben imaginar, estoy increíblemente emocionado por el estreno (en el 2028, todavía) de una cuarta parte, para la que ya está confirmado el regreso tanto de Brendan Fraser (ídolo de masas) como de Rachel Weisz. Se trata de una franquicia a la que le tengo mucho cariño, y que disfruto mucho gracias a su mezcla de aventura, acción, horror muy ligero y comedia memorable.
Sin embargo, eso no quiere decir que no puedan existir otras películas de momias. Especialmente cuando son tan diferentes a los filmes con Fraser como “La posesión de la momia”, del irlandés Lee Cronin (“Evil Dead: el despertar”). Mientras que los otros filmes se centran en una experiencia más global, que puede ser disfrutada tanto por grandes como pequeños, “La posesión de la momia” es una película de horror hecha y derecha; intensa y llena de momentos innegablemente asquerosos. No creo que se trate de una experiencia perfecta, y sin embargo no puedo negar que me dejó sacudido, hasta nervioso. En su momento, disfruté bastante de su película de “Evil Dead”, pero creo que esta última producción de Cronin se trata de la más ambiciosa e incómoda que ha hecho hasta ahora.

“La posesión de la momia” comienza con un prólogo en el que vemos a una familia egipcia verificando que el secreto que esconden en un sótano bajo su casa esté a salvo. Lamentablemente, las cosas salen mal, y la madre de la casa (Hayat Kamille) termina contagiándose de… algo. Y es así que termina yendo a El Cairo y entablando una suerte de relación amical con la joven Katie (Natalie Grace), hija de la pareja de Charlie Cannon (Jack Reynor, de “Midsommar”), un periodista americano trabajando en Egipto, y Larissa Cannon (Laia Costa), una enfermera. De esto los padres no saben, por lo que no sorprende que, eventualmente, la mujer secuestre a la niña, haciendo que desaparezca por ocho (¡!) años.
Después de dicho salto temporal, vemos a la familia Cannon viviendo en Albuquerque. Charlie y Larissa han tenido una nueva hija, Maud (Billie Roy), y su hijo mayor, Sebastian (Shylo Molina), todavía carga, al igual que sus padres, con el trauma de la pérdida de Katie. Pero de pronto, algo sucede que no esperaban. La policía encargada del caso de Katie en El Cairo (May Calamawy) los llama para decirles que han encontrado a la niña… pero en un estado lamentable. Es así que la traen de vuelta a los Estados Unidos, donde asumen la podrán cuidar, ayudando a que deje de estar catatónica. Pero poco a poco, Charlie y Larissa se van dando cuenta de que algo está muy mal con Katie, lo cual trae consigo serias consecuencias tanto para ellos, como para los chicos, y hasta la madre de Larissa, la religiosa Carmen (la mexicana Verónica Falcón).
Interesante lo que Cronin ha hecho con la idea de una momia egipcia. En vez de seguir con los mismos conceptos de los filmes de Fraser, o incluso los de la película original de 1932 con Boris Karloff, lo que hace acá es mezclar elementos propios del cine de posesiones y demonios con aspectos interesantes de la mitología del Antiguo Egipto. Agradezco, por ejemplo, que a diferencia de otras cintas de similar corte, “La posesión de la momia” cuente con personajes egipcios siendo interpretados por actores egipcios que, además, tienen diálogos en su propio idioma. De estos, destaca May Calamawy, quien hace unos años brilló en la serie de “Moon Knight” de Marvel para Disney Plus, y que me da mucho gusto ver acá.

De hecho, me gusta la forma en que la película mezcla las líneas narrativas de los Estados Unidos y de Egipto. En la primera, vemos a unos padres lidiando con el estado tan peculiar de su hija recién reaparecida, así como con las situaciones cada vez más extrañas en las que los involucra. Es aquí donde Cronin se deleita en mostrarnos escenas de gore visceral. Entre ellas, las más asquerosas son una que involucra una pedicura del infierno, u otra donde la momia del título se comienza a arrancar pedazos de su piel. Respecto a esto último, la idea de tener una momia cuya piel está hecha de los vendajes típicos de un personaje como este me parece extraordinaria, y perfecta para una película que pretende (y logra) asquearnos y dejarnos en shock.
Por otro lado, en la segunda historia seguimos a la policía de May Calamawy mientras investiga el secuestro de Katie y las motivaciones detrás de su secuestradora. Son estos momentos los que logran, junto a las investigaciones del propio Charlie, desarrollar mejor la mitología detrás del demonio del Antiguo Egipto que posee a la niña. Digamos, no más, que “La posesión de la momia” se centra no en una maldición antigua, como la primera “La Momia” con Brendan Fraser, sino más bien en la transmisión de una entidad similar a la que encontraríamos en un filme de horror católico. Esto también resulta en la presencia de una criatura que me recordó un poco a los deadites de “Evil Dead”, tanto por cómo se mueve como por cómo se burla de otros personajes (especialmente de la Carmen de Falcón).

Vale la pena aclarar, entonces, que si esperan ver algo similar a películas previas de momias, no lo encontrarán acá. Y aunque hay cierta legitimidad cultural gracias a los personajes interpretados por actores egipcios, no se explora tanto la parte histórica de la narrativa (no hay flashbacks al Antiguo Egipto, por ejemplo, y buena parte de la narrativa se lleva a cabo en los Estados Unidos). Pero si deciden ver “La posesión de la momia” con la mente abierta, se encontrarán con una experiencia intensa, que mucho le debe al cine de horror religioso y al cine gore, gracias a lo visceral y asquerosa e intensa que puede llegar a ser. Si el objetivo de Cronin era traer de vuelta a las momias al mundo del horror, alejándolas del género de aventuras inspirado por Indiana Jones, entonces ha cumplido su misión.
De las actuaciones no me puedo quejar. Jack Reynor interpreta a Charlie como un padre lleno de culpa y que se obsesiona con la razón por la que su hija fue secuestrada. Laia Costa está muy bien como Larissa, desarrollándola como una madre que cree que puede salvar a su hija y que al inicio se niega a ver la verdad. Por su parte, Verónica Falcón destaca como Carmen, y la infravalorada May Calamawy interpreta a su agente de policía con intensidad y convicción (y protagoniza una escena particularmente asquerosa, que involucra a un escorpión). Mención aparte, además, para los niños, quienes convencen en todo momento. Natalie Grace da una impresionante actuación como la posesa Katie, Shylo Molina tiene un rol más pequeño pero importante como el solitario Sebastian, y Billie Roy es tanto dulce como (eventualmente) perturbadora como la pequeña Maud.
“La posesión de la momia” no es perfecta —el ritmo se torna un poco letárgico durante el segundo acto y uno que otro jump scare no termina de funcionar. Además, la experiencia en general —como muchas otras en años recientes— es un poco larga; creo que de durar unos quince o veinte minutos menos, se hubiese sentido como un filme más directo y compacto. Pero la película igual funciona, e igual debería dejarlos impactados y sacudidos y perturbados como a Vuestro Servidor. El estilo visual de Cronin y su director de fotografía, Dave Garbett, es vistoso y efectivo, otorgándonos un festín de planos con Split Diopter y usando lentes anamórficos para deformar los interiores sucios y llenos de textura en los que se desenvuelven sus personajes. Pero lo más importante es que “La posesión de la momia” es asquerosa como pocas otras propuestas, tanto así que un par de personas se fueron a la mitad de mi función. Si creen que eso es algo que les podría gustar, entonces sí o sí deben ir a ver esta nueva cinta.
Pero también recuerden: Brendan Fraser no aparece en “La posesión de la momia”. ¡Para verlo hay que esperar, todavía, un par de años más!
Crítica de Sebastián Zavala Kahn
Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP; Maestría en Artes de MetFilm School en Londres; miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, la OFCS – Online Film Critics Society y la IFSC – International Film Society Critics, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de Nintendo Pe, Cinencuentro y Ventana Indiscreta. Maneja la cuenta de cine SebaZavaReviews desde el 2012. Cofundador de NoEsEnSerie.com y FotografíaCalato.com, y coautor del libro Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.

