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CRÍTICA: ChaO: la sirena – un romance de mar y tierra

CRÍTICA: ChaO: la sirena – un romance de mar y tierra

Sebastian Zavala Kahn

Crítico de cine

Dirigida por Yasuhiro Aoki, “ChaO: la sirena” pretende ser una suerte de reinvención de la clásica historia de “La sirenita”, pero en un contexto futurista y colorido, y narrada desde la perspectiva del humano (en vez de la sirena). El resultado es una película visualmente espectacular, que frecuentemente lo deja a uno maravillado con lo que logra hacer a través de la animación en 2D (un arte que, lamentablemente, se ha perdido en el Occidente, pero todavía es mantenido en el resto del mundo). Sin embargo, también se trata de una producción de guion previsible y hasta sexista, que no logra convencer del todo ni a nivel narrativo ni en lo que se refiere a la caracterización de por lo menos una de sus protagonistas.

“ChaO: la sirena” tiene como personaje principal a Stefan (voz de Oji Suzuka), un chico común y corriente que vive con Roberta (Yûichirô Umehara), un inventor, en una Shanghai futurista. Stefan trabaja en una empresa que fabrica barcos y tiene como jefe a Shi (Ryôta Yamasato), quien piensa más en el dinero que en sus colaboradores, o en el bien de las criaturas marinas que sus máquinas podrían afectar. Tanto así, de hecho, que inicialmente rechaza un proyecto diseñado por Stefan, que pretende cambiar las hélices de los motores de los barcos (que pueden dañar o hasta matar a la vida marina) por propulsores a chorro.


Las cosas cambian, no obstante, cuando Stefan sufre un accidente en altamar y es rescatado por Chao (Anna Yamada), la Princesa de los Tritones, e hija del imponente Rey Neptunus (Kenta Miyake). Esta se enamora perdidamente del chico, por lo que termina casándose con él, lo cual no hace más que mejorar las relaciones entre tritones (los seres humanoides que viven en el mar), y los humanos. Pero hay un problema: Stefan no siente nada por Chao, y de hecho tiene problemas con el hecho de que, en tierra firme, su ahora esposa luzca como un pez gigante. Pero poco a poco, la pareja va encontrando cosas en común y con algo de suerte, razones para seguir juntos.

“ChaO: la sirena” maneja una premisa con potencial. Después de todo, ver la actualización de una narrativa clásica podría resultar interesante, especialmente por cómo el filme hace un gran énfasis en las relaciones entre humanos y tritones. Hay intereses fuera de las interacciones entre nuestros protagonistas, especialmente por parte de Shi, quien simplemente quiere generar toda la plata posible a través de su empresa. Desgraciadamente, “ChaO: la sirena” no aprovecha muy bien nada de esto, dejando mucho de lo que inicialmente explora en el limbo, finalmente sintiéndose como una experiencia algo superficial en todo lo que no se refiere a Stefan y su pasado.

Porque felizmente, “ChaO: la sirena” hace un buen trabajo con su protagonista masculino. Mientras la historia avanza, se nos van revelando más detalles sobre su pasado, especialmente sobre la influencia de sus padres en cómo se comporta de adulto. Stefan es caracterizado como un tipo inteligente, potencialmente brillante, quien sin embargo parece tener una autoestima algo baja, y hasta antes de conocer a Chao, se contenta con una existencia regular. Me gusta que sea alguien extremadamente fallido; por momentos prejuicioso y en general bastante nervioso. Tener a un protagonista imperfecto en un romance siempre funciona, aunque el problema es que, en este caso, también tenemos una narrativa igual (o más) fallida.


Esto último se evidencia, principalmente, a través de cómo la película trata a Chao. En pocas palabras: “ChaO: la sirena” se siente como una experiencia algo sexista, donde todo el énfasis es puesto en la perspectiva masculina, dejando al “objeto de deseo” (haciendo énfasis en la palabra “objeto”) de Stefan como alguien de poca personalidad y menos intereses personales. Sabemos muy poco sobre Chao; solo que se muere por Stefan y que quiere ser una buena esposa para él, aprendiendo a cocinar comida humana y ayudándolo cuando puede. Sí, una de las características principales de la (supuesta) protagonista de un romance en el Año de Nuestro Señor 2026, es que quiere ser una buena esposa para su marido ¡y nada más! ¿De qué época sacaron este guion?

Lo cual es súper decepcionante; no solo porque ver una historia narrada de forma machista en estas épocas simplemente es inaceptable, sino también porque el producto final se hubiese visto beneficiado por una mejor caracterización para Chao. Pero no: ella es tratada como una idea más que como un personaje, por un filme que, además, parece querer decirnos que Stefan solo podría estar con ella si es que mantiene su aspecto humanoide “sexy” y no cuando se ve como un pez con sobrepeso (hasta hay una escena en la que el padre comenta sobre su peso, aunque sea brevemente… ¿es en serio?).


En fin. Hay más detalles que me parecieron innecesarios, como el personaje de Maibei (Kavka Shishido), que siempre aparece con prendas pequeñas por absolutamente ninguna razón, o el de la Editora de un diario (Anna Tsuchiya), cuya característica más importante es que tiene senos enormes. Felizmente, “ChaO: la sirena” logra incluir otros detalles, la mayoría visuales, que logran compensar la visión cuestionablemente sexista del director y su guionista. Me gustó el humor físico (ver a Stefan, por ejemplo, chocarse siempre con la misma sartén colgada al salir de su casa), así como ver a personajes secundarios curiosos, de mucha personalidad y comportamientos curiosos. Puede que la caracterización de los protagonistas no esté muy bien balanceada, pero si “ChaO: la sirena” brilla por momentos, es gracias a sus personajes secundarios.

Y al apartado visual. Se dijo líneas arriba, pero vale la pena volver a mencionar que la animación en “ChaO: la sirena” es simplemente sublime. Tanto así, de hecho, que los créditos finales son acompañados por imágenes del “detrás de cámaras” (por así llamarlas), en donde vemos algunos de los planos más vistosos pasar de borrador a versión final. Pero fuera de eso, hay varios momentos en “ChaO: la sirena” donde simplemente no podía mantenerme con la boca cerrada


Los fondos son coloridos y están llenos de detalles; la construcción de esta versión tan peculiar de Shanghai no podría ser más interesante; y la presentación de la población de dicho mundo es muy original. Como para hacer que la presencia de los tritones se sienta más natural, los humanos son diseñados de manera variopinta: hay humanos grandes, pequeños, redondos, de cabezas enormes, hombres vestidos de mujer, hombres con nombres de mujer, y mucho más. Puede que “ChaO: la sirena” se sienta sexista por momentos, pero esto contrasta de forma curiosa con lo inclusiva que también es a través de la construcción de este universo futurista y colorido.

“ChaO: la sirena” termina siendo, pues, una experiencia mixta. Por un lado, tiene como coprotagonista a un personaje femenino carente de tridimensionalidad, que más se siente como el estereotipo (ya para estas alturas pasado de moda… ¡felizmente!) de la manic pixie dream girl (pero en forma de pez) que otra cosa. Y esto no hace más que afectar al romance central, que nunca se siente ni particularmente emotivo ni particularmente romántico. Pero por otro lado, se trata de una cinta sublimemente animada, que logra construir un mundo muy original de forma visualmente espectacular y jamás aburrida. Hoy más que nunca, cuando la IA generativa nos la quieren meter hasta en la sopa, es importante darle una oportunidad a este tipo de producciones, claramente diseñadas y animadas por humanos, y con mucho esfuerzo. ¡Si tan solo se hubiesen esforzado lo mismo en escribir el guion!

Crítica de Sebastián Zavala Kahn

Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP; Maestría en Artes de MetFilm School en Londres; miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, la OFCS – Online Film Critics Society y la IFSC – International Film Society Critics, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de Nintendo Pe, Cinencuentro y Ventana Indiscreta. Maneja la cuenta de cine SebaZavaReviews desde el 2012. Cofundador de NoEsEnSerie.com y FotografíaCalato.com, y coautor del libro Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.