Crítica Bárbaro: Una historia con una narrativa constantemente imprevisible y momentos verdaderamente tensos

Sebastián Zavala Kahn
Sebastián Zavala Kahn

Crítico de cine

No creo que clasificaría a “Bárbaro” como una película de terror, necesariamente, pero sí como un intenso thriller con algunos elementos sobrenaturales y de gore. Considerando eso, entonces, puedo declarar con cierta confianza que se trata de uno de los estrenos más interesantes de las últimas semanas —de una película que seguramente los hará saltar de sus asientos, y que los cautivará con lo impredecible de su narrativa. Porque si hay algo que caracteriza a “Bárbaro” —al menos hasta los últimos veinte minutos de metraje— es que se trata de una experiencia sorprendente. Y no hay nada más satisfactorio en una película de este género, que una historia que lo tiene a uno constantemente adivinando y por momentos confundido.

No quiero incluir spoilers —hacerlo malograría la experiencia de ver “Bárbaro”—, así que solo diré que nuestra protagonista es Tess (Georgina Campbell), una mujer joven que decide viajar a Detroit, Michigan, y quedarse en una casa que alquiló por AirBnb. Los problemas comienzan, sin embargo, cuando al llegar se encuentra con un hombre ya viviendo ahí, llamado Keith (Bill Skarsgard). Y aunque inicialmente se comporta de manera súper amable, Tess no puede evitar sentir que está en peligro… sensación que se va incrementando mientras la película avanza, y especialmente cuando llega el dueño de la casa, un artista llamado AJ (Justin Long) que acaba de ser acusado de violación por una compañera de trabajo.

Durante los primeros dos tercios de metraje, “Bárbaro” es una experiencia increíblemente tensa y llena de momentos de suspenso inaguantable. Uno se identifica inmediatamente con Tess —una mujer que ha llegado sola a un barrio y una casa peligrosos, y que tiene que mantenerse a la defensiva cuando se encuentra con Keith, por más de que éste aparente ser una persona decente. Es a través de ella que experimentamos la mayor parte de la película… hasta que “Bárbaro” decide incluir un giro (momentáneo) de 180 grados, y mostrarnos a AJ, un personaje que no podría ser más opuesto al de Tess. Son estos giros lo que convierten a “Bárbaro” en una experiencia fascinante, y lo que la diferencian de otras películas de similar corte.

El director y guionista Zacj Cregger demuestra ser un maestro a la hora de generar suspenso, tomándose su tiempo para establecer la situación en la que Tess se ha metido, y exprimiendo al máximo la tensión que puede generar al inicio con sus interacciones con Keith. Es más adelante, sin embargo, que la cosa se torna más caótica, y es ahí donde Cregger le comienza a perder miedo a lo absurdo y a lo gory, sorprendiendo a su público con situaciones cada vez más difíciles de explicar, y eventualmente, con varias metáforas relacionadas a la masculinidad tóxica, las relaciones entre madres e hijos, y el abuso de muchos hombres hacia las mujeres. El título “Bárbaro” tiene varios significados, y por ende, puede ser interpretado de distintas maneras por los espectadores.

Es hacia el final, no obstante, que la cinta comienza a perder un poco de energía, mostrando sus cartas de manera demasiado evidente, y en general, tornándose más en una historia de supervivencia algo estereotípica, que en algo verdaderamente tenso. Hay cierto antagonista que aparece ya con demasiada frecuencia, y sucesos que pueden ser explicados únicamente con teorías sobrenaturales… lo cual no tiene mucho sentido, necesariamente, considerado la historia de trasfondo que se nos presenta. Felizmente, estos defectos no son suficientes como para arruinar la experiencia en general. Simplemente me hubiese gustado que “Bárbaro” concluya de manera menos convencional, y sin apegarse tanto a las expectativas del género que con tanto gusto había estado subvirtiendo durante sus primeros dos actos.

Las actuaciones, eso sí, son todas de buen nivel, y ayudan a adentrar al espectador en este mundo tan sucio y desagradable y lleno de horrores. Georgina Campbell está muy bien como Tess, desarrollándola como una mujer autoconsciente e inteligente, que sin embargo termina siendo más gentil de lo que uno se imaginaría (especialmente considerando el tipo de película que estamos viendo). Por otro lado, Justin Long interpreta a su antítesis —un hombre completamente desagradable, básicamente la personificación de la masculinidad tóxica y de los privilegios no ganados. Y finalmente, la decisión de incluir a Bill Skarsgard como Keith es simplemente genial; muchos saben que el actor interpretó a Pennywise en las películas de “It”, por lo que su presencia trae consigo ciertas expectativas que no son necesariamente cumplidas.

“Bárbaro” terminó siendo una agradable sorpresa —una película que fui a ver al cine sin saber nada sobre la trama o personajes, y que terminó impactándome con una narrativa constantemente imprevisible y momentos verdaderamente tensos. Sí, se puede argumentar que la película se desinfla un poco hacia el final, pero felizmente eso no es suficiente como para arruinar todo lo que vino anteriormente. Mezclando un poco de comentario social y metáforas sobre el rol de los hombres en una sociedad machista, con secuencias verdaderamente terroríficas, algo de gore y buenas actuaciones, la película de Zach Cregger se convierte rápidamente en una de las experiencias de suspenso más recomendables del año. Vayan a verla al cine, y si pueden, vayan a ver sin ver tráilers ni comerciales ni nada por el estilo. Mientras menos sepan antes de ir a verla, mejor.

Crítica de Sebastián Zavala Kahn

Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP; Maestría en Artes de MetFilm School en Londres; miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, y la OFCS – Online Film Critics Society, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de Nintendo Pe, Cinencuentro y Ventana Indiscreta. Maneja el blog de cine Proyectando Ideas desde el 2012. Cofundador de NoEsEnSerie.com y FotografíaCalato.com, y coautor del libro Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.

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