La primera “Mortal Kombat” (la de 1995) es uno de mis mayores placeres culposos –una cinta indefendible en varios aspectos que, sin embargo, logra manejar una estética muy de la época, incluye escenas memorables de pelea y caracteriza a sus protagonistas de la forma más arquétípica y entretenida posible. No es solo por eso, sin embargo, que no la pasé bien con el reboot de gran presupuesto del 2021, estrenado en simultáneo en cines y en HBO Max. También se debe a que se trata de un filme mediocre, que encima se ve afectado negativamente por la inexplicable presencia de un personaje inventado desde cero para la cinta (cuando los videojuegos cuentan con decenas de personajes que hubieran podido protagonizar la historia).
No obstante, por más que no sea fan de la primera película de Simon McQuoid, estaba esperando con ansias el estreno de “Mortal Kombat II”. Después de todo, el material promocional parecía prometernos una experiencia superior a la de su predecesora; un filme que, al parecer, había aprendido de los errores de la primera entrega, y que se enfocaría en ser una propuesta respetuosa hacia los juegos y violentamente entretenida. Evidentemente, los tráilers nos pueden mentir, pero igual –pocas cosas me emocionan más que una secuela que por lo menos intenta corregir los errores de su antecesora.

Y bueno, ahora que por fin he visto “Mortal Kombat II”, puedo decir con mucha alegría que los avances no nos estuvieron engañando. Lo que tenemos acá es un filme que, sin llegar a ser una obra maestra, claramente toma en cuenta las críticas de la primera entrega y se desarrolla como una narrativa por momentos emotiva, en otras agresivamente entretenida y, en general, más coherente de lo que me esperaba. “Mortal Kombat II” todavía carga con algunos de los traspiés de su predecesora, pero en general, resulta mucho más satisfactoria que aquella producción y debería apelar a los fans acérrimos de la venerable franquicia de videojuegos de peleas.
Esta vez, el aburrido de Cole Young –un desperdiciado Lewis Tan– es reemplazado como protagonista por el dúo de Johnny Cage (un excelente Karl Urban) y Kitana (Adeline Rudolph, de «Hellboy: el Hombre Retorcido«). El primero es un actor hollywoodiense de acción venido a menos que es reclutado por Raiden el Dios del Rayo (Tadanobu Asano), Sonya Blade (Jessica McNamee, de «Megalodón«) y su compañero Jax (Mehcad Brooks), para pelear en el torneo de artes marciales Mortal Kombat y salvar el Reino de la Tierra. Y la segunda pertenece a un reino que fue invadido por Shao Kahn (Martyn Ford), y ahora se ve obligada a pelear en representación de este último junto a su madre Sindel (Ana Thu Nguyen).
Es así que “Mortal Kombat II” se va desarrollando desde la perspectiva de estos dos personajes. Johnny es el novato (en este mundo fantasioso) que debe intentar probarse a sí mismo, mientras que Kitana debe hacer lo posible por salvar tanto a su reino como a la Tierra de las garras de Shao Kahn. Pero como suele pasar en este tipo de historias, hay otros personajes con sus propias subtramas. Tenemos al Campeón de la Tierra Liu Kang (Ludi Lin), por ejemplo, que algo debe hacer por redimir a su maestro Kung Lao (Max Huang). O también está el hilarante Kano (Josh Lawson), quien es revivido por el nigromante Quan Chi (Damon Herriman) y parece querer intentar cambiar de bando.

Y por qué no, también está Scorpion (el gran Hiroyuki Sanada), que como siempre mora en el inframundo y es eventualmente llamado para participar de un kombate. “Mortal Kombat II” maneja una buena mezcla de personajes que regresan de la primera entrega –muchos de los cuales habían muerto; queda claro que en este universo la muerte no es más que un pequeño obstáculo, en vez de un estado permanente– y algunos nuevos, siendo los que más resaltan tanto Kitana como su mejor amiga Jade (Tati Gabrielle, de la segunda temporada de «The Last of Us«). Son ellas dos las que le otorgan un corazón palpitante a la historia, especialmente por cómo la primera trata de salvar a su pueblo, honrando a su finado padre.
No obstante, hay que admitir que la mayor parte del público va a ver una película como “Mortal Kombat II” por la acción, y en ese sentido, el filme no decepciona. Los kombates están mejor coreografiados y están dirigidos con más claridad que los de la primera entrega, aprovechando al máximo los poderes de los personajes principales. Liu Kang, por ejemplo, hace un buen uso de sus poderes de fuego; Jax le saca provecho a sus brazos robóticos; Sonya demuestra lo que puede hacer con los rayos redondos que lanza con sus brazos, y por supuesto, Kano –quien se roba esta película casi de la misma manera que en la primera– sigue lanzando lásers con la mirada, esta vez usando un ojo nuevo (para reemplazar el que Sonya le destruyó).

Adicionalmente, para los fanáticos de los juegos, “Mortal Kombat II” incluye varias referencias que seguramente disfrutarán –desde la clásica canción Techno Syndrome de The Immortals, hasta movimientos de pelea sacados directamente de los juegos, diálogos famosos como el ¡Ven para acá! de Scorpion, y la aparición, por fin, del torneo de Mortal Kombat que tanto brilló por su ausencia en la primera cinta. Pero lo más importante es que “Mortal Kombat II” hace lo posible por no repetir los errores de su antecesora. El rol de Cole Young es reducido (¡gracias a Dios!), cualquier referencia a las Arcanas y los tatuajes de dragón es eliminada, y en general, la cinta parece tenerle mucho menos miedo que la primera a simplemente ser una adaptación de los videojuegos de «Mortal Kombat».
Por ende, la película termina siendo una experiencia narrativamente desordenada, temáticamente simplona pero increíblemente entretenida y colorida. Sí, Johnny Cage es convencido muy rápidamente de la existencia del torneo y de personajes mágicos; lamentablemente, el Shang Tsung de Chin Han tiene muy poco que hacer (ojalá tenga un rol más grande en la inevitable tercera cinta); y algunos efectos visuales podrían estar mejor pulidos. Pero por otro lado, tenemos momentos muy graciosos (la mayoría protagonizados por el Kano de Lawson, quien nuevamente tiene los mejores diálogos, o por Johnny interactuando con el Baraka de CJ Bloomfield), peleas emocionantes y sangrientas, y una Kitana que logra otorgarle algo de emotividad y seriedad a la cuestión.
¿Es “Mortal Kombat II” perfecta, entonces? Claro que no. Pero igual se trata de una konsiderable mejora en comparación a su predecesora. Otra kosa tener a Karl Urban –por momentos algo confundido, pero en general carismático y entretenido– como Johnny Cage de protagonista, y Shao Kahn termina siendo un antagonista formidable (mucho mejor que la versión de «Mortal Kombat: Aniquilación» interpretada por Brian Thompson, claro está). El guionista Jeremy Slater se apresura un poco en avanzar la trama hacia el inicio del filme, pero en general, logra estructurar una narrativa simple pero coherente, que cero vergüenza tiene de ser una ridiculez entretenida. “Mortal Kombat II” es la película que debieron estrenar en el 2021; si seguimos así, la ya confirmada tercera entrega debería terminar siendo todo un deleite para los fans.
Crítica de Sebastián Zavala Kahn
Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP; Maestría en Artes de MetFilm School en Londres; miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, la OFCS – Online Film Critics Society y la IFSC – International Film Society Critics, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de Nintendo Pe, Cinencuentro y Ventana Indiscreta. Maneja la cuenta de cine SebaZavaReviews desde el 2012. Cofundador de NoEsEnSerie.com y FotografíaCalato.com, y coautor del libro Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.

