Estrenos, cartelera, trailers. Un espacio para compartir, informarte y opinar sobre el mundo cinematográfico
CRÍTICA: Las ovejas detectives – una (muy) graaaaata sorpresa

CRÍTICA: Las ovejas detectives – una (muy) graaaaata sorpresa

Sebastian Zavala Kahn

Crítico de cine

Mucho había leído ya sobre “Las ovejas detectives” antes de verla, por lo que entré al cine con ciertas expectativas. Y ahora que he tenido la oportunidad de disfrutar del filme, debo decir que la gente no se ha estado equivocando. Lo que tenemos acá es una película familiar de temas interesantes, personajes graciosos (tanto animales como humanos), y un tratamiento sorprendentemente maduro de una narrativa que muy bien podría haber resultado irritante. Puede que no esté al nivel de algo como la sublime “Paddington 2”, pero igual considero a “Las ovejas detectives” como una de las mejores cintas familiares de los últimos meses.

Al comenzar “Las ovejas detectives”, conocemos al granjero George Hardy (Hugh Jackman), quien vive a las afueras de un tranquilo pueblito en el Reino Unido, cuidando de sus ovejas y sin molestar a nadie. De hecho, dichos animales son sus únicos amigos, tanto así que ha decidido darles nombres a todos. La lideresa, Lily (voz de Julia Louis-Dreyfus) es la más inteligente de todos; Mopple (Chris O’Dowd) es como su mano derecha; los gemelos Ronnie y Reggie (Brett Goldstein) siempre quieren embestirlo todo; el patriarca es Sir Ritchfield (Patrick Stewart); Cloud (Regina Hall) se llama así gracias a lo lanuda que es; Wool-Eyes (Rhys Darby) porque tiene los ojos cubiertos de lana; y también hay tres corderitos que siguen a los adultos todo el tiempo. Y finalmente, están los parias: Sebastian (Bryan Cranston), la oveja solitaria, y el Cordero de Invierno (Tommy Birchall).

Sí, “Las ovejas detectives” es una película de animales parlantes, que cambia de perspectiva luego de presentar al granjero humano. Resulta que este último les lee libros de misterio y asesinatos todas las noches antes de dormir, lo cual ha convertido a Lily en toda una experta en el tema. Y esto último resulta muy útil, ya que un día George amanece muerto. Lo que inicialmente parece ser un simple ataque cardíaco, termina siendo, en realidad, un asesinato, confirmado por el policía del pueblo, Tim Derry (Nicholas Braun).

Es así que las ovejas, lideradas por Lily, por supuesto, se empecinan en descubrir quién asesinó a su granjero gentil y considerado. ¡Y hay varios sospechosos! Tenemos a Caleb Merrow (Tosin Cole), otro criador de ovejas que vive en el terreno al costado del de George; a Ham Gilyard (Conleth Hill), el carnicero local; a Beth Pennock (Hong Chau), la dueña del hostal del pueblo; al reverendo Hillcoate (Kobna Hollbrook-Smith), quien no parecía llevarse muy bien con George; al periodista Eliott Matthews (Nicholas Galitzine); y por supuesto, a la recién llegada Rebecca Hampstead (Molly Gordon), quien termina siendo la hija de George, a quien no veía desde hace años. Todos tienen un motivo aparente para haber matado al granjero, lo que queda particularmente claro cuando se revela que varios de ellos son mencionados en su testamento.

Curiosamente, el aspecto menos interesante “Las ovejas detectives” es el misterio. Evidentemente, al ser un filme centrado principalmente en un público joven, no puede desarrollar una narrativa demasiado complicada, comparable a cualquiera de las novelas clásicas de Agatha Christie, o a los filmes de “Knives Out”. Por ende, la línea narrativa central resulta meramente competente –aunque sí debo admitir que cierto giro narrativo final sí está muy bien construido, y hasta puede resultar sorprendente para ciertos miembros del público. Fuera de eso, sin embargo, “Las ovejas detectives” no nos presenta el crimen más intrigante o complejo del mundo.

No, donde “Las ovejas detectives” resalta más es en sus caracterizaciones y en el apartado emocional. Por ejemplo, a pesar de no aparecer por mucho tiempo, George es presentado como un gran hombre; como un tipo que le tenía mucho cariño tanto a su hija (a quien le mandaba cartas frecuentemente) como a sus ovejas, tratando a estas últimas con compasión, humanizándolas, queriéndolas. Jackman, como siempre, está muy bien, haciendo mucho con poco, permitiéndole al espectador encariñarse con George, lo cual ayuda a que el misterio central se sienta, por lo menos, más grave y urgente.

No obstante, lo que me sorprendió más de “Las ovejas detectives” fue la caracterización de las ovejas. Así como “Paddington 2” nos hizo llorar por un osito digital recién llegado al Reino Unido, “Las ovejas detectives” probablemente les haga llorar por estos animales de granja digitales. Destacan, por supuesto, Lily, quien va descubriendo su verdadero potencial a lo largo de la película, y Sebastian, quien representa el miedo irracional que la gente tiene a quienes se perciben como distintos. Sir Ritchfield, por ejemplo, habla mucho sobre las Ovejas de Invierno, quienes son siempre separadas de los rebaños por ser distintas; Sebastian es una oveja de ese tipo, y a lo largo de la historia, va demostrando que dicho tipo de discriminación no tiene sentido y está basado en supersticiones absurdas.

Es así que “Las ovejas detectives” se va llevando a cabo como una historia que nos advierte sobre lo ridícula que es la discriminación en general, y sobre el poco sentido que tiene juzgar a la gente sin conocerla o por lo menos saber cómo son. Y como se deben imaginar, el filme también tiene mucho que decir sobre la muerte, un tema que muchos padres tienen miedo de discutir con sus hijos, pero que acá es tratado con sorprendente consideración. Nuestros protagonistas animales, por ejemplo, siempre habían creído que las ovejas se convertían en nubes al dejar de existir, pero gradualmente se tienen que dar cuenta de que la muerte es algo normal, que le puede pasar a todos.

Además, también van aprendiendo que las cosas malas no deben ser olvidadas, y que aquello que nos da miedo no tiene por qué ser algo negativo, necesariamente. Muchas de las ovejas de la película prefieren evitar el confrontamiento u olvidar los sucesos malos de la vida, tomando la decisión de mantenerse ignorantes, en vez de entender que los sucesos malos –traumáticos, que nos marcan– son los que nos permiten crecer. Esta lección —el mantenernos firmes y el decidir recordar para así honrar a quienes estuvieron antes que nosotros— es algo que “Las ovejas detectives” transmite con potencia, y que debería fascinar a los miembros más pequeños del público, y arrancarle más de una lágrima a los adultos.

Siempre me va a encantar, pues, que una película familiar se atreva a tocar estos temas importantes, y que lo haga de forma tan entretenida. Porque al final del día, por más que nos hable sobre la muerte y la discriminación, “Las ovejas detectives” es una comedia, y en ese sentido, la cinta también funciona. Varias de las ovejas tienen personalidades bien definidas y terminan siendo bien graciosas (especialmente los dos gemelos peleones), pero los humanos también resultan encantadores. En particular, me gustaron Nicholas Braun como el oficial Tim Derry (quien cuenta con su propio arco de personaje, lo crean o no), Emma Thompson como Lydia Hardbottle, la abogada de George, y Molly Gordon, quien da una actuación sorprendentemente sutil como Rebecca.

No se confundan: “Las ovejas detectives” no es una película “para niños” más del montón. Se trata, de hecho, de una experiencia sorprendentemente emotiva (no me da pena admitir que lloré durante una escena en particular), que lidia con temas como la muerte y la discriminación, los cuales ya no se ven con tanta frecuencia en filmes contemporáneos de este tipo. Además, es una película muy entretenida y frecuentemente graciosa, con efectos visuales digitales de primera que le permiten a las ovejas lucir como animales suficientemente realistas (en ciertos planos sentía que podía tocar su lana), pero, a la vez, animados de forma caricaturesca. “Las ovejas detectives” me sorprendió gratamente; espero que le den una oportunidad para que les pase lo mismo.

NOTA: Tuve el privilegio de ver “Las ovejas detectives” en su versión subtitulada. Una pena (y una injusticia) que solo cuente con UNA SOLA FUNCIÓN en TODA Lima.

Crítica de Sebastián Zavala Kahn

Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP; Maestría en Artes de MetFilm School en Londres; miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, la OFCS – Online Film Critics Society y la IFSC – International Film Society Critics, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de Nintendo Pe, Cinencuentro y Ventana Indiscreta. Maneja la cuenta de cine SebaZavaReviews desde el 2012. Cofundador de NoEsEnSerie.com y FotografíaCalato.com, y coautor del libro Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *