De un tiempo a esta parte, “La joya de la familia” (2005, de Thomas Bezucha) se ha ido convirtiendo en una suerte de clásico de culto; aquel tipo de película que la gente disfruta viendo en la época navideña, ya sea por las razones correctas, o las incorrectas. Correctas si es que perciben el filme como un drama con toques cómicos que mucho nos dicen sobre las imperfecciones con las que cuenta la mayor parte de las familias comunes y corrientes. E incorrectas si, más bien, lo perciben como una comedia involuntaria de personajes ridículos, cambios de tono súbitos, y actuaciones de variada calidad.
Lo crean o no, yo me incluyo más en el primer grupo. Evidentemente, estoy consciente de que “La joya de la familia” no es una película perfecta (ni mucho menos una… joya, heh); sin embargo, disfruté de que quisiera ser más que una simple comedia absurda navideña, como las que encontramos por montones en el canal Hallmark y, más recientemente, en servicios de streaming como Netflix. Sorprendentemente, “La joya de la familia” se toma bastante en serio a sí misma, lo cual ayuda a que el espectador pueda empatizar con (la mayoría de) sus personajes, y por supuesto, a que los momentos más dramáticos funcionen. Nuevamente: tiene sus problemas, pero “La joya de la familia” no está del todo mal.

“La joya de la familia” cuenta con varios protagonistas, pero quien más destaca es Meredith Morton (Sarah Jessica Parker), quien viene a ser el Pez Fuera del Agua de la historia. Resulta, pues, que ha sido invitada por primera vez por su novio, Everett Stone (Dermot Mulroney), a pasar la Navidad con su familia fuera de la ciudad, por lo que ella se encuentra muy nerviosa. Meredith es una chica exitosa pero tiesa; bienintencionada, pero sorprendentemente, de pocas habilidades sociales y menos criterio, lo cual claramente hace que el fin de semana se convierta en un cuasi infierno para ella.
Ahora bien, la familia de Everett tampoco ayuda. Primero está su madre, Sybil (Diane Keaton, QEPD), quien no se lleva para nada bien con la chica. De ahí está el padre, Kelly (Craig T. Nelson), quien se mantiene bastante neutral hasta que por fin explota en cierto momento de la historia. Por su parte, la hermana menor, Amy (Rachel McAdams) odia a Meredith desde que la conoció meses atrás en Nueva York; el mayor, Ben (Luke Wilson) se siente extrañamente atraído por ella; la otra hermana, Susannah (Elizabeth Reaser), quien ha llegado con su hija y está embarazada; y el menor, Thad (Tyrone Giordano), quien es sordo y ha llegado a casa junto a su esposo, Patrick (Brian White), trata de sobrellevar bien las cosas, por más de que la misma Meredith cause algunas situaciones incómodas. Sin embargo, la Navidad se torna incluso más complicada con la llegada de la hermana de Meredith, Julie (Claire Danes), quien sí se termina llevando bien con la familia Stone.
Lo más interesante de “La joya de la familia” es que logra desarrollar una dinámica familiar creíble y apropiadamente caótica, consecuencia, seguramente, de que el director Thomas Bezucha le haya permitido al reparto entero ensayar por semanas antes del rodaje, para conocerse y que la química entre ellos sea palpable. El contraste entre las diferentes personalidades funciona muy bien y hace que los Stone se sientan como una familia que muy bien podría existir en la vida real. Desde la hija malgeniada hasta el hermano relajado y la madre exigente, todos pertenecen a arquetipos reconocibles y acá bien utilizados.

Quien no funciona muy bien a nivel de caracterización, más bien, es la Meredith de Sarah Jessica Parker. Entiendo lo que quisieron hacer con el personaje, pero lamentablemente, Meredith cae tan pero tan mal, que termina por (casi) arruinar toda la experiencia de ver “La joya de la familia”. Y no es solo el hecho de que genere reacciones tan viscerales en el espectador; es, también, que presentarla como alguien con tan poco criterio, que no puede dejar de hablar una vez que comienza, y que parece no tener habilidades sociales, no tiene sentido alguno. Se supone que es una mujer exitosa, pero si esa es su personalidad, de verdad, resulta imposible creer que haya podido tener cualquier tipo de éxito, ya sea a nivel profesional o personal.
¿Por qué es que disfruté de “La joya de la familia”, entonces? Pues porque fue en contra de mis expectativas. Por el póster, el tráiler y lo que había escuchado de la película, esperaba ver una comedia familiar navideña más del montón, llena de slapstick y ridiculeces. Y aunque sí hay algo del caos que uno esperará de una propuesta de este tipo, el filme en general es bastante más serio de lo que esperaba, centrándose no solo en la llegada de Meredith a la casa de los Stone, sino también en los diferentes conflictos y problemas entre los miembros de la familia.

Destaca, por ejemplo, la subtrama de Sybil, de la que poco a poco nos vamos enterando está muy enferma. Obviamente, esta parte de la película se siente todavía más fuerte hoy en día, luego del fallecimiento de Diane Keaton en la vida real, pero incluso sin tomar eso en cuenta, es uno de los aspectos más interesantes y mejor logrados de “La joya de la familia”. Diane Keaton nos otorga una interpretación verosímil y muy humana, y maneja una química palpable con el Kelly de Craig T. Nelson. Adicionalmente, también está la inclusión de Thad y Patrick que, para el año 2005 (¡hace 20 años!), era súper progresista. Hoy en día, tener a una pareja gay en una película no debería causar sorpresa, pero el que sea presentada de forma tan natural y sin prejuicios (cómo debería ser) en una producción de esta época, es toda una grata sorpresa.
Mención aparte para el apartado técnico. Sé que el estándar está en el subsuelo hoy en día, pero de verdad que da gusto ver una película comercial relativamente reciente filmada en celuloide, donde la dirección de fotografía tiene estilo, y donde no está todo sobreiluminado. Hay un excelente uso de sombras y textura que ya no se ve en filmes similares contemporáneos, y el blocking ayuda a la sensación de caos y desorden en la casa. Por otro lado, la banda sonora del gran Michael Giacchino es apropiadamente navideña por momentos, pero también bastante sutil y emotiva en las escenas precisas.
“La joya de la familia” es una película fallida, de eso no hay duda. La mezcla de drama y comedia no siempre funciona, y el personaje de Meredith es de los más odiosos, incoherentes y frustrantes que haya visto en un buen tiempo. Pero felizmente, el resto de personajes resulta bastante creíble, el apartado visual es sorprendentemente vistoso (y ciertamente demuestra lo mucho que se ha perdido con la proliferación de las cámaras digitales y la iluminación “pareja”), y hay varias subtramas que resultan particularmente potentes. Entiendo, por fin, por qué “La joya de la familia” se ha ido convirtiendo en un clásico de culto; tiene sus defectos, pero a la vez, resulta reconfortante verla en estas épocas navideñas.
Crítica de Sebastián Zavala Kahn
Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP; Maestría en Artes de MetFilm School en Londres; miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, la OFCS – Online Film Critics Society y la IFSC – International Film Society Critics, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de Nintendo Pe, Cinencuentro y Ventana Indiscreta. Maneja la cuenta de cine SebaZavaReviews desde el 2012. Cofundador de NoEsEnSerie.com y FotografíaCalato.com, y coautor del libro Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.


Such a well-written review, thank you, Sebastian Zavala Kahn! Despite all the negative reviews elsewhere, I experienced the film in a very similar way and enjoyed most of it.