Según los entendidos —ya que no he tenido el privilegio de ir a verla—, el segundo acto de la obra musical “Wicked” es el más flojo: no cuenta con los números musicales que todo el mundo conoce, y para muchos entendidos se siente anticlimático y tedioso. Por ende, siempre iba a ser todo un reto adaptar esa parte de la historia al cine, pero felizmente, Jon M. Chu y su equipo lo han logrado. Con “Wicked: por siempre”, lo que nos entregan es una emotiva conclusión para la historia que se inició el año pasado, transmitiendo mensajes interesantes sobre la superficialidad, la amistad, el bien y el mal, y hasta las apariencias.
Lo cual no debería ser una sorpresa si es que vieron la primera parte (y si piensan ver este filme, deben ver la primera parte; es una secuela inmediata que no funciona por sí sola). Todo el punto de “Wicked” (ambos filmes) está en deconstruir a la película original de “El mago de Oz”, tomando como punto de partida la novela de Gregory Maguire (la cual es francamente inadaptable de manera fiel, y resultaría en una cinta para mayores de dieciocho años), pero cambiando varios elementos narrativos como para que se sienta como una experiencia mágica. “Wicked: por siempre”, entonces, termina percibiéndose como la conclusión natural para esta historia, aunque considerando el éxito en la taquilla de ambas producciones, no me sorprendería que eventualmente regresemos a esta versión de Oz.

Al comenzar “Wicked: por siempre”, Elphaba la Bruja Maligna (Cynthia Erivo) sigue siendo una fugitiva, dedicándose a atacar a las fuerzas del Mago de Oz (Jeff Goldblum), especialmente aquellas que están construyendo el infame Camino de Ladrillos Amarillos. Por su parte, Glinda la Bruja Buena (Ariana Grande) se ha convertido en vocera del gobierno, dedicándose, supuestamente, a animar a los pobladores del país, ocultando el hecho de que está, todavía, del lado de su ex amiga. Y por supuesto, Madame Morrible (Michelle Yeoh) sigue siendo una terrorífica maestra titiritera, manipulando a ambas brujas para cumplir los deseos del Mago.
Es así que el conflicto se desarrolla de forma clara: Elphaba quiere exponer al Mago como el fraude que es y liberar a los animales, quienes son tratados como esclavos (si es que los encuentran) o como fugitivos. Y por su parte, Glinda quiere llegar a algún tipo de trato, consciente de que no puede perder su lugar en el gobierno del Mago, pero con ganas de amistarse con Elphaba. Todo esto en un contexto que le permite al filme llevarse a cabo como una precuela de “El Mago de Oz”, que eventualmente nos muestra los sucesos de aquel clásico desde la perspectiva de sus personajes secundarios. Dorothy y Toto aparecen, sí, pero no les vemos los rostros y su punto de vista nunca es favorecido.
Puede sonar curioso, pero mientras veía la película, no podía dejar de pensar en “Star Wars: Episodio III – La venganza de los Sith”. Al igual que la precuela de George Lucas, “Wicked: por siempre” toma un camino de inevitable tragedia, mientras va incluyendo sucesos que explican o justifican los eventos de la película que le sigue. Evidentemente, a diferencia de la otra cinta, esta es un musical, pero incluso las escenas de baile y canto no son suficientes para ocultar el tono más bien lúgubre que maneja la historia. Una muerte en particular, aunque obvia si han visto “El Mago de Oz”, es bastante sorprendente, y la forma en que los personajes van aceptando su destino nos habla sobre cómo a veces, para madurar o crecer, es necesario hacer ciertos sacrificios.

Lo cual no quiere decir, por supuesto, que “Wicked: por siempre” no funcione como un musical. De hecho, la mayoría de secuencias musicales están dirigidas con aplomo y se sienten suficientemente energéticas. Una en particular, en la que la cámara sigue a Glinda en su habitación y se mete y sale de espejos, es de lo más creativo que Chu nos ha ofrecido en estas películas. Pero a la vez, hay que admitir que ninguna canción acá es igual de memorable que cualquiera de los dos temas súper tarareables de la primera entrega: “Popular” y “Defying Gravity”. La música no es mala, pero claramente lo mejor está en el filme anterior.
Ahora, como ambas partes de “Wicked” fueron grabadas de corrido (con una sola pausa causada por la última huelga de SAG-AFTRA), hay bastante consistencia en las actuaciones. Cynthia Erivo convence a la hora de interpretar los conflictos internos de Elphaba, ayudando a que uno perciba al personaje como alguien que no es malo, sino que más bien fue obligado a tomar malas decisiones debido a las acciones de otros. Por su parte, Ariana Grande es la Glinda perfecta; menos inocente que la de la primera cinta, especialmente mientras se va dando cuenta de las verdaderas intenciones del Mago. Y a Jonathan Bailey, lamentablemente, se le ve perdido interpretando a un Fiyero escrito de manera muy superficial y simplona. Sus cambios de opinión no se sienten realistas, y su eventual transformación es revelada muy tarde y de forma anticlimática.

Visualmente, “Wicked: por siempre” es una experiencia mixta. Por un lado, los sets reales y el vestuario son espectaculares, haciendo que, al igual que en la película anterior, Oz se sienta por momentos como un lugar palpable y colorido. Los efectos visuales, sin embargo, son de calidad inconsistente; no necesariamente malos, pero sí en ciertas escenas un poco excesivos, haciendo que “Wicked: por siempre” se sienta a veces “muy animada”. Y la dirección de fotografía de Alice Brooks, desafortunadamente, abusa de la iluminación plana, colores ligeramente desaturados y el bokeh, haciendo que en varios momentos los ya mencionados sets no se aprovechen. Muchos creen, por alguna razón, que la poca profundidad de campo se siente “más cinematográfica”, pero acá queda claro que su uso excesivo puede resultar más bien contraproducente.
No obstante, por más que no sea una producción perfecta y de hecho hasta inferior a su predecesora, no puedo dejar de admitir que la pasé bien con “Wicked: por siempre”. Disfruté de la forma en que recontextualiza a “El Mago de Oz”; disfruté de la manera en que la relación entre Glinda y Elphaba es desarrollada (con algo de subtexto sexual, incluso), y disfruté de lo que la cinta nos dice sobre el uso de propaganda y engaños por parte de gobiernos autocráticos, por más de que se quede un poco en la superficie. “Wicked: por siempre” apelará a los fanáticos de Broadway, la película anterior y los musicales en general, y entretendrá a los demás. Pero nuevamente: algo me dice que esta no será la última vez que nos meteremos en esta versión del Mundo de Oz. Solo es cuestión de esperar.
Crítica de Sebastián Zavala Kahn
Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP; Maestría en Artes de MetFilm School en Londres; miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, la OFCS – Online Film Critics Society y la IFSC – International Film Society Critics, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de Nintendo Pe, Cinencuentro y Ventana Indiscreta. Maneja la cuenta de cine SebaZavaReviews desde el 2012. Cofundador de NoEsEnSerie.com y FotografíaCalato.com, y coautor del libro Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.

