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CRÍTICA: Steal Away – una intensa alegoría

CRÍTICA: Steal Away – una intensa alegoría

Sebastian Zavala Kahn

Crítico de cine

En un inicio, puede que no quede tan claro por qué “Steal Away” lleva ese título. Pero mientras la película de Clement Virgo va avanzando y uno se va dando cuenta de qué trata realmente, el nombre que se la ha dado va cobrando testigo. Lo que tenemos acá, pues, es una ficción que mucho le debe a la situación política y social por la que está pasando Estados Unidos, pero también a la historia de racismo, discriminación y hasta esclavitud de aquel país. El resultado es una suerte de thriller de elementos altamente alegóricos que, a pesar de ser un poco muy sutil por momentos, igual resulta interesante.

“Steal Away” se lleva a cabo en un país y un momento que nunca son bien definidos. No hay tecnología moderna, y la música y lenguaje son una mezcla de diferentes culturas y épocas. Es a este lugar que llega Cécile (Mallori Johnson) junto a su madre; son un par de refugiadas del Congo que, escapando de la guerra, son bienvenidas a la casa de Florence (Lauren Lee Smith) y su hija adolescente, Fanny (Angourie Rice, las películas de “Spider-man” con Tom Holland y el musical de “Chicas pesadas”). Inocente y engreída, esta última se obsesiona rápidamente con la más experimentada y madura Cécile, quien le va enseñando un poco de su cultura y costumbres.

Lamentablemente, es así, también, que comienza una suerte de relación tóxica de dependencia. Fanny comienza a copiarse de la ropa y los peinados de su nueva amiga, lo cual trae consigo temas de apropiación cultural y colonización. Y cuando Cécile comienza una relación muy sexual con el apuesto Rufus (Idrissa Sanogo), Fanny se pone celosa, lo cual le da inicio a una suerte de triángulo amoroso. Le suman a todo eso la extraña abuela de Fanny, Rose (Hilde Van Mieghem), y “Steal Away” se torna rápidamente en una narrativa compleja, donde se mezclan situaciones incómodas con celos, amistades complejas y situaciones caseras francamente perturbadoras.

Uno no tendría por qué demorarse mucho en darse cuenta de cuáles son las intenciones de Virgo con “Steal Away”. La llegada de inmigrantes de piel oscura a un país predominantemente blanco en donde, además, las calles están llenas de letreros que protestan contra la inmigración, claramente hace referencia a los Estados Unidos de Donald Trump. Pero lo que hace más interesante al filme es la caracterización de Fanny y su madre como “salvadoras blancas” que creen estar haciendo lo correcto, ayudando a la gente. Puede que, efectivamente, estén mejorando la vida de ciertas personas, pero a la vez, en sus actitudes, reacciones y la forma como los hacen trabajar, se sienten también como gente blanca privilegiada que busca trabajadores baratos (o prácticamente gratuitos).

Es así que, mientras “Steal Away” avanza, los paralelismos con la esclavitud en los Estados Unidos se van haciendo más evidentes, hasta que la historia llega a un clímax sorprendente y perturbador. No quiero incluir spoilers acá, por lo que solo diré que cierta revelación ayuda a explicar mucho la naturaleza del trabajo que Florence hace, así como las actitudes de la población blanca de este misterioso país hacia los inmigrantes menos privilegiados y pertenecientes a minorías. Solo digamos que las mayorías se aprovechan de las minorías; las utilizan para obtener beneficios propios, tratándolas más como objetos que como seres humanos.

Lo cual, claramente, está inspirado en la sangrienta historia de la esclavitud en Norteamérica y en el racismo que todavía se puede encontrar en muchas partes del mundo. No obstante, en “Steal Away” todo eso es tratado de forma algo abstracta, dejando que el público saque sus propias conclusiones, al menos hasta los últimos momentos de metraje. Interesante que Virgo y su coguionista (y también esposa) Tamara Berger decidan ser sutiles y metafóricos durante la mayor parte de la película, para luego entregarnos un final inesperadamente explícito en sus intenciones y explicaciones. Creo que “Steal Away” se hubiese beneficiado de un desenlace que continuara con el tono establecido por el resto del filme.

Las actuaciones contribuyen al tono establecido por el mundo construido por Virgo. Angourie Rice utiliza la inocencia y aparente dulzura de Fanny para desarrollarla como alguien potencialmente destructivo, que además cuenta con un secreto inesperado. Mallori Johnson brilla como Cécile, interpretándola como una mujer mucho más madura que su nueva amiga; como alguien que ha sobrevivido a sucesos traumáticos y que sin embargo se deleita en divertirse en el presente, aprovechando al máximo el contexto en el que se encuentra. E Idrissa Sanogo destaca como Rufus, compartiendo una química envidiable con Johnson.

Virgo nos presenta un mundo extremadamente similar al nuestro en términos sociales y políticos, que sin embargo se termina sintiendo como una amalgamación misteriosa y etérea de varias sociedades y culturas. Su estilo de dirección, además, ayuda a que el país donde todo se lleva a cabo se sienta como un mundo de ensueño (o pesadilla), y las actuaciones son todas excelentes, entregándonos personajes que van más allá de sus arquetipos. Puede que “Steal Away” resulte un poco muy sutil por momentos y que parezca estar más interesada en funcionar a nivel alegórico que narrativo, pero con todo y defectos, igual termina siendo una experiencia distinta e intrigante. Virgo tiene mucho que decir con “Steal Away”, y dependerá de cada espectador qué es lo que termina entendiendo al ver este complejo filme.

Nota: Vi este film gracias a un screener cortesía de Visit Films.

Crítica de Sebastián Zavala Kahn

Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP; Maestría en Artes de MetFilm School en Londres; miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, la OFCS – Online Film Critics Society y la IFSC – International Film Society Critics, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de Nintendo Pe, Cinencuentro y Ventana Indiscreta. Maneja la cuenta de cine SebaZavaReviews desde el 2012. Cofundador de NoEsEnSerie.com y FotografíaCalato.com, y coautor del libro Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.