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Crítica «Sonríe»: Una historia verdaderamente terrorífica

Crítica «Sonríe»: Una historia verdaderamente terrorífica

Sebastián Zavala Kahn
Sebastián Zavala Kahn

Crítico de cine

Este ha sido un buen año para el cine de terror. Después de todo, hemos tenido un poco de todo; desde historias interesantes de ciencia ficción y suspenso, como “¡Nop!”, de Jordan Peele, hasta experiencias totalmente sorprendentes, como “Bárbaro”, de Zach Cregger. Pero ahora puedo decir con mucha confianza que ninguna otra película está cerca de ser tan terrorífica como “Sonríe”, de Parker Finn. Lo que tenemos acá es una verdadera experiencia de horror; un filme que sabe cómo exprimir al máximo la tensión y el suspenso, para desarrollar una narrativa que mucho tiene qué decir sobre la salud mental, y los traumas que nos pueden afectar por años y años. No es necesario aclarar, entonces, que se trata de la mejor película de terror que he visto en lo que va del año.

La protagonista es Sosie Bacon (hija de Kevin Bacon), quien interpreta a la Dra. Rose Cotter, una terapeuta que todavía está tratando de superar un fuerte trauma que vivió de niña con su madre. Las cosas no mejoran, sin embargo, cuando una de sus pacientes (Laura Weaver) se suicida frente a ella, cortándose la mandíbula con un pedazo de vidrio sin dejar de sonreír. Es ese suceso, de hecho, el que incita a Rose a investigar una serie de suicidios, todos conectados entre sí, mientras experimenta sucesos verdaderamente escalofriantes: visiones, apariciones, y presencias malignas que no le permiten diferenciar lo real de lo que está solo en su mente. Su esposo, Trevor (Jessie T. Usher) no sabe cómo manejar la situación, además, pero Rose felizmente cuenta con un aliado inesperado: Joel (Kyle Gallner), su ex, quien además es un oficial de policía.

Los trailers no le hacen justicia a “Sonríe”. Lo que parece ser una historia cursi y exagerada sobre una maldición que parece estarle afectando a varias personas, similar a lo que uno vería en filmes como “El Aro”, termina siendo una película que se adentra en la psique de sus personajes, especialmente la Rose de Sosie Bacon. Si la película funciona, no es solo porque el director Parker Finn es un experto a la hora de jugar con nuestras expectativas y con los clichés del género. Es también porque logra desarrollar a su protagonista como un verdadero ser humano; como alguien que está superando traumas muy específicos, y que intenta acercarse a su presente dilema de la manera más lógica posible.

Lo cual, evidentemente, no le dura mucho. Por más de que es una psicóloga profesional, Rose no se demora en aceptar que la naturaleza de su predicamento es, aparentemente, sobrenatural, y es así que intenta buscar respuestas apuradamente, antes de que termine suicidándose al igual que su paciente. Es esa sección, durante el segundo acto de “Sonríe”, la que termina siendo la menos efectiva. Abusa un poco del diálogo expositivo, y hasta puede resultar frustrante por el comportamiento errático de Rose. Considerando su profesión, esperaba que fuese a mantener la calma por más tiempo, pero ni siquiera ella —o Finn— es capaz de escaparse de los clichés y de la desesperación en la que los protagonistas del cine de terror siempre terminan entrando.

Lo cual no termina por arruinar la experiencia de ver “Sonríe”, felizmente. Como ya se ha dicho, se trata de una de las mejores películas de terror que haya visto en un buen tiempo, y aunque la cinta flaquea un poco durante el tercer acto, aquello se ve compensado por todo lo que vino antes, y por supuesto, por los eventos del tercer acto. “Sonríe” cuenta con algunos de los momentos más terroríficos que haya visto en una pantalla de cine, desde el uso inesperadamente efectivo de ciertos personajes sonriendo a cámara, hasta las pistas que son introducidas a lo largo de de la historia, algunas falsas, otras no. Y Finn es un maestro a la hora de usar espacios vacíos y, especialmente, la oscuridad para aterrorizar a su público. Nunca antes había visito a tanta gente GRITAR en un cine solo por ver una puerta abierta, o un espacio oscuro detrás de la protagonista.

Porque si algo diferencia a “Sonríe” de otros exponentes del género, es que no abusa de las muertes o del gore o de los ruidos repentinos para intentar asustar a la gente. Lo que hace, más bien, es aprovechar al máximo la psicología de su protagonista, así como los momentos inesperados de tensión o sorpresas narrativas, para desarrollar una atmósfera palpable de horror. El concepto central de “Sonríe”, de hecho, le permite a la película incluir sorpresas que resultan comunes en filmes de este género, pero que vistas en el contexto de esta historia en particular, resultan realmente terroríficas. Lo repito: la atmósfera en la sala de cine donde vi “Sonríe” fue increíble; el público la estaba pasando realmente mal con la película… en el mejor sentido de la expresión, claro está.

Las actuaciones ciertamente ayudan a que “Sonríe” funcione tan bien. Sosie Bacon, a quien no había visto en nada antes, logra construir a Rose como una mujer que, poco a poco, va entrando en la desesperación, viendo que (casi) nadie le cree, y segura de que está a punto de morir. Es un personaje difícil de interpretar pero que, gracias a ella, resulta creíble. Kyle Gallner tampoco está mal como Joel, el único aliado de Rose en esta terrible historia. Y Kal Penn (el único actor verdaderamente conocido en la película) resalta como el Doctor Morgan Desai (el jefe de Rose, y la voz de la razón en su día a día).

Estoy seguro que los fanáticos del terror la pasarán de lo lindo con “Sonríe”. Es la única película verdaderamente terrorífica que he podido ver en el cine en lo que va del año, y dudo mucho que vaya a salir alguna otra producción que logre superarla. Considerando, además, que la filmografía de Finn antes de “Sonríe” consiste únicamente de un par de cortometrajes, resulta particularmente sorprendente que haya sido capaz de desarrollar un producto final tan aterrador y poco dependiente de los clichés del género. Si lo que quieren es gritar, saltar y salir del cine con el corazón en la garganta y las manos sudorosas, deben darle una oportunidad a “Sonríe”. Películas de terror se estrenan todo el tiempo en nuestros cines, pero pocas son capaces de generar las reacciones que vi en mi función de “Sonríe”.

Crítica de Sebastián Zavala Kahn

Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP; Maestría en Artes de MetFilm School en Londres; miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, y la OFCS – Online Film Critics Society, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de Nintendo Pe, Cinencuentro y Ventana Indiscreta. Maneja el blog de cine Proyectando Ideas desde el 2012. Cofundador de NoEsEnSerie.com y FotografíaCalato.com, y coautor del libro Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.