Basada en la novela del mismo nombre del prolífico Stephen King, “Camina o muere” es una historia de supervivencia, esperanza y amistad. Llevándose a cabo en un mundo postapocalíptico donde la gente subsiste bajo un régimen totalitario, el filme logra desarrollar personajes interesantes y bien definidos, metiéndolos en un contexto difícil donde sobrevivir parece ser la única opción. Pero mientras el filme avanza, va haciéndose más evidente que, fuera de la violencia y la sangre y la agresión, tiene bastante qué decir sobre la importancia de las interacciones humanas, así como la falta (y recuperación) de la humanidad en contextos de guerra y muerte.
“Camina o muere” se lleva a cabo en un futuro indefinido, en una versión de los Estados Unidos que ha pasado por una terrible guerra, y que ahora es gobernada por una autocracia. Es en dicho contexto que el joven Raymond Garraty (Cooper Hoffman) es seleccionado para participar de La Gran Marcha: una caminata eterna en donde participan cincuenta jóvenes de diferentes estados. No hay meta, y solo gana el último sobreviviente. Después de todo, ningún caminante puede ir a menos de tres millas por hora; por cada equivocación o baja en velocidad, recibe una advertencia, y luego de la tercera, tal y como lo sugiere el título de la cinta, es ejecutado.

Uno pensaría que en una competición como esa, nadie se haría amigo con nadie, pero felizmente la experiencia de Ray es bastante distinta. Casi inmediatamente se vuelve muy cercano a Peter (David Jonsson, de “Alien Romulus”), un tipo que parece estar siempre bien dispuesto a verle el lado bueno a la vida. También está Hank Olson (Ben Wang, de “Karate Kid Leyendas”), el eterno mascador de chicle; el religioso Arthur Baker (Tut Nyuot), y el casi robótico Stebbins (Garret Wareing). Todos los chicos están siendo supervisados mientras caminan por el Comandante (Mark Hamill), el representante del gobierno y una figura autoritaria e intimidante. Siempre y cuando él esté presente, nadie puede romper las reglas. De lo contrario… bueno, ya saben.
Como se deben imaginar, “Camina o muere” termina siendo una experiencia bastante cruenta, donde la muerte parece estar persiguiendo constantemente a estos caminantes. Esto se hace evidente desde la primera muerte —repentina, despiadada—, y se mantiene presente hasta el inesperado final. No he tenido la oportunidad de leer el libro de King, pero tengo entendido que el guion adaptado por JT Mollner le hace cambios significativos a la historia original, incluso cambiando ciertos detalles importantes del desenlace. Lo mejor que puedo decir, en todo caso, es que ninguna modificación se siente fuera de lugar, al menos a los ojos de un espectador que (todavía) no ha leído la novela.
Por otro lado, vale la pena destacar la construcción tan creíble del mundo del filme realizada por Mollner y el director Francis Lawrence (“Constantine”, “Los juegos del hambre”). Considerando eventos recientes en los Estados Unidos, no cuenta creer que buena parte de la población de aquel país esté contenta con un gobierno autocrático, que además apoya un evento terriblemente violento como la Gran Marcha, todo a favor, se supone, de mantener el orden y la esperanza. Es a través de esta premisa que el filme critica la opresión gubernamental y la proliferación en el mundo real de mentalidades violentas, pero que también resalta la esperanza y la metafórica luz en medio de la oscuridad. No importa qué tan fea sea la situación, la posibilidad de un mejor futuro siempre existirá.

Esto lo vemos claramente en la amistad que se desarrolla entre Ray y Peter. El primero ha llegado al concurso con sed de venganza, y el segundo más bien con ganas de hacerle un bien al mundo. Ray quiere utilizar el deseo que le darían si ganase para realizar un acto violento; Peter, más bien, lo usaría para ayudar a niños huérfanos, o simplemente para hacer algún cambio positivo en este mundo tan horrible. Tanto Hoffman como Jonsson hacen un excelente trabajo interpretando a estos dos personajes tan opuestos pero a la vez tan similares. Son como los dos lados de una misma moneda; dos formas distintas de ver el futuro, y de reaccionar ante una realidad que parece estar interesada únicamente en oprimirlos y quitarles la esperanza.
Con tan solo 1 hora y 48 minutos de duración, “Camina o muere” se mueve con rapidez. Lawrence hace un buen trabajo otorgándole energía a la historia, incluyendo flashbacks muy ocasionales para explicar ciertas historias de trasfondo, y presentando obstáculos diversos para nuestros protagonistas, como para que el espectador sienta lo difícil que sería caminar de esta forma. Es así que vemos a personajes sufriendo de diarrea, teniendo dolores de pierna, lesionándose los talones y hasta quedándose dormidos mientras caminan de noche. Es todo muy violento y explícito, por lo que si no tienen el estómago lo suficientemente fuerte como para ver gore realista en un contexto difícil, mejor ni compren su entrada para ver “Camina o muere”.

Ahora bien, si bien es cierto que Ray y Peter están expertamente construidos e interpretados, el resto de personajes no resulta igual de interesante. Era de esperarse, pero “Camina o muere” favorece el desarrollo de algunos protagonistas por sobre el de otros, lo cual resulta en figuras delineadas a trazo gordo, que se asemejan más a arquetipos que a humanos de carne y hueso. Quien resalta más, en todo caso, es el Comandante de Mark Hamill: una figura imponente que podría resultar algo caricaturesca, pero que en realidad se asemeja bastante a otras figuras intimidantes y agresivas de la historia del mundo. Hamill es totalmente creíble como este terrorífico representante del gobierno; nadie lo confundirá con Luke Skywalker, ténganlo por seguro.
“Camina o muere” es exactamente lo que esperaba: un drama oscuro de supervivencia, que felizmente logra compensar muchos de los actos de violencia que presenta con una visión más bien esperanzadora del mundo y de la gente gentil que a veces lo puebla. Hoffman y Jonsson están excelentes (este último en particular tiene todo lo necesario para convertirse en una verdadera estrella), la dirección de Lawrence es clara, directa y eficiente, y aunque hay ciertas diferencias entre película y libro, estoy casi seguro de que los fanáticos de Stephen King no se molestarán mucho con los cambios realizados por el guion de Mollner. “Camina o muere” me dejó sacudido, impactado, y si logran conectar con los personajes tanto como Vuestro Servidor, estoy seguro que les pasará lo mismo.
Crítica de Sebastián Zavala Kahn
Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP; Maestría en Artes de MetFilm School en Londres; miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, la OFCS – Online Film Critics Society y la IFSC – International Film Society Critics, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de Nintendo Pe, Cinencuentro y Ventana Indiscreta. Maneja la cuenta de cine SebaZavaReviews desde el 2012. Cofundador de NoEsEnSerie.com y FotografíaCalato.com, y coautor del libro Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.

