Si algo han escuchado sobre “La isla olvidada”, seguramente es que se trata del fracaso reciente más grande de Dreamworks –financieramente hablando, claro está. Lamentablemente, la película no ha logrado encontrar un público, lo cual es una pena, porque se trata de una experiencia enérgica, colorida, emotiva, graciosa y muy enfocada en sus temas principales. Implementando elementos de la cultura filipina y centrándose en una amistad bien desarrollada, “La isla olvidada” nos dice mucho sobre el poder de la amistad, la importancia de los recuerdos y el animarse a tomar un camino propio. Temas loables que, felizmente, son parte de una buena película familiar.
“La isla olvidada” se lleva a cabo en Filipinas en los años 90, y tiene como protagonistas a dos mejores amigas: Josephine Cleopatra «Jo» Yuson (voz de H.E.R.) y Raissa Molina (voz de Liza Soberano). Al inicio vemos cómo se conocen de pequeñas en el colegio, y a través de un vistoso montaje, somos testigos de cómo su amistad fue evolucionando, convirtiéndose ambas en un dúo inseparable. Ya de adultas, sin embargo, parece que sí tendrán que separarse. Raissa ha sido aceptada en Caltech para estudiar ingeniería aeroespacial, y Jo trabaja como la mascota de un restaurante de pollo frito y no parece tener un norte, a pesar de ser una talentosa artista.

Las cosas cambian, sin embargo, cuando encuentran una joya marina que les permite ir a Nakali, la isla olvidada del título, que se encuentra en un mundo fantástico paralelo del que la abuela de Jo, Lola (Dolly de León), les estuvo contando toda la vida. Y a pesar de que a Raissa le faltan pocas horas para irse a vivir a California, deciden pasar por el portal y, eventualmente, conocer a toda suerte de fantásticas criaturas. ¿El problema? La pasan tan bien, que despiertan en la isla al día siguiente sin recordar nada de lo que hicieron.
Es por eso que deben ser ayudadas por Raww (Dave Franco), un enérgico hombre perro, quien las lleva donde Batiba (Jenny Slate), una demonio de los recuerdos. Ella les explica que han perdido la joya y que puede ayudarlas a recuperar sus recuerdos, pero que para hacer eso necesita recibir un recuerdo importante a cambio. Las chicas se niegan, lógicamente, lo cual las lleva a comenzar toda una aventura en la isla, obsesionadas con encontrar la joya antes de que salga el vuelo de Raissa. En el camino, se terminan aliando con Bungi (Manny Jacinto), un bebé demonio gigante, y Mermahn (Kevin McCann), un sireno y príncipe del mar.
“La isla olvidada” es algo similar a varias otras películas animadas, especialmente las del Studio Ghibli, y en particular a “El viaje de Chihiro”, gracias a los temas que toca sobre los recuerdos y los peligros del olvido. Felizmente, el filme de Dreamworks logra desarrollar una identidad propia, haciendo uso de elementos de la cultura filipina (que asumo –y espero– son bien representados) y presentándonos a través de un estilo visual ecléctico, colorido y hasta un poco hiperactivo. Es así que “La isla olvidada” logra captar la imaginación del espectador, sumergiéndolo en un mundo alocado, lleno de criaturas absurdas y enemigos de todo tipo (algunos intimidantes, otros inesperadamente adorables).

Visualmente, de hecho, “La isla olvidada” es una maravilla. La cinta está animada en 3D, claro está, pero utiliza animación en 2D de gran calidad durante flashbacks, así como otros elementos visuales (como nubecitas de expresión que salen de las bocas de los personajes) para captar la atención del público. Adicionalmente, utiliza muy bien los colores tipo neón y paisajes impresionantes para mostrar la isla como un intenso mundo de fantasía. Le suman a eso la utilización de lentes angulares virtuales para mantener la acción siempre cerca de la cámara, y “La isla olvidada” se convierte en todo un deleite visual.
Y sin embargo, a veces puede ser un poco mucho. La película se mueve rapidísimo, y hasta podría resultar un poco muy estimulante para ciertos miembros del público. Hay gags cada cinco segundos, la cámara prácticamente no deja de moverse, los personajes son ridículamente expresivos (y hasta a veces ponen caras exageradas con elementos en 2D, tipo anime) y la narrativa casi ni se detiene para descansar. Evidentemente, esto hace que la cinta se mueva siempre para adelante con energía, pero curiosamente, también evita que ciertos momentos de introspección no funcionen del todo —especialmente hacia el final. No me tomen a mal, “La isla olvidada” es una película emotiva, pero creo que si hubiese sido un poquito menos hiperactiva, hubiese llegado a calar incluso más en mí.

Eso sí, “La isla olvidada” puede llegar a ser muy graciosa. Algunos de mis gags favoritos involucran un cuadro de Jesús (sí, en serio), algunos comentarios de doble sentido, y la escena más icónica de la original “Depredador”, con Arnold Schwarzenegger. Además, la película en general incluye chistes de casi toda clase, desde referencias a la cultura popular noventera, hasta pedos (obviamente) y situaciones absurdas. Como se deben haber dado cuenta, debido tanto a sus temas como al sentido del humor que maneja, no recomendaría que vean “La isla olvidada” con hijos muy pequeños. Probablemente no la pasarían mal, pero no entenderían buena parte de lo que el filme tiene para ofrecer.
Una pena, pues, que le haya ido tan mal en la taquilla a “La isla olvidada”. De hecho, yo la terminé viendo durante su segunda semana en cartelera en una sala totalmente vacía en el Movie Time Premium Basadre; la pasé bien, pero no dudo de que verla junto a otras personas hubiera resultado en una experiencia muy distinta. No obstante, la lleguen a ver en el cine (lo dudo, la verdad) o la lleguen a ver en streaming, estoy seguro de que quedarán cautivados por “La isla olvidada”. Sí, es un poco larga; sí, concluye de forma algo inverosímil (incluso para estándares de la fantasía que nos presenta) y sí, no es para niños tan pequeños. Pero entre su estilo visual colorido y original, temas bien desarrollados, amistad construida con empeño y buenas actuaciones de voz, “La isla olvidada” terminó por encantarme. ¡Ojalá llegue a encontrar a un público que la valore eventualmente!
Crítica de Sebastián Zavala Kahn
Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP; Maestría en Artes de MetFilm School en Londres; miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, la OFCS – Online Film Critics Society y la IFSC – International Film Society Critics, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de Nintendo Pe, Cinencuentro y Ventana Indiscreta. Maneja la cuenta de cine SebaZavaReviews desde el 2012. Cofundador de NoEsEnSerie.com y FotografíaCalato.com, y coautor del libro Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.

