[Crítica] El proyecto Adam: Emotividad y viajes en el tiempo con Ryan Reynolds

Sebastián Zavala Kahn
Sebastián Zavala Kahn

Crítico de cine

“El proyecto Adam” es una película de varias influencias: contiene elementos claramente extraídos de los films clásicos ochenteros de Amblin, contorsiones narrativas sobre viajes en el tiempo que hemos podido ver en varias otras películas de ciencia ficción, y por supuesto, la caracterización sarcástica e irreverente de un personaje de Ryan Reynolds… que hemos podido ver en la mayor parte de películas protagonizadas por Ryan Reynolds. Felizmente, “El proyecto Adam” termina siendo algo superior a la suma de sus partes, un entretenido y emotivo blockbuster efectos visuales de variada calidad, frecuentemente gracioso y bien actuado.

Reynolds interpreta a Adam, un piloto del futuro que se ve obligado a viajar al pasado (nuestro presente) y encontrarse con su yo de niño (Walker Scobell). ¿Qué ha sucedido? Su padre, Louis (Mark Ruffalo), un afamado científico, fue el responsable de la creación de los viajes en el tiempo, lo cual le permitió a Adam desarrollarse de manera profesional, y hasta conocer a su amada esposa, Laura (Zoe Saldana). Pero Laura desapareció, y Adam está seguro de que la responsable de su posible muerte es su jefa, Maya (Catherine Keener). Es así que, con la ayuda de su versión más joven, nuestro protagonista decide buscar a Laura, develando un plan maléfico por parte de Maya, y tratando de salvar el futuro de la humanidad.

La premise base de “El proyecto Adam” es innegablemente atractiva: ¿qué pasaría si alguien se encontrara con su versión infantil en el pasado? ¿Cómo reaccionaría? ¿Y cómo la explicaría lo que va a suceder con él en el futuro? De hecho, es este aspecto de “El proyecto Adam” el que resulta en algunos de los momentos más divertidos de la cinta, con los dos Adams tratando de averiguar detalles sobre sus respectivas vidas. El Adam adulto no recuerda algunos de los mejores momentos de su infancia —especialmente aquellos relacionados a su padre—, mientras que el Adam niño quiere saber cómo es que alguien como él, pequeño y débil, terminó convirtiéndose en un piloto aguerrido y musculoso. Especialmente desde la perspectiva del chico, “El proyecto Adam” es como un típico sueño infantil: que uno pueda conocer un poco sobre su futuro, confirmando que su vida no se irá al diablo.

Adicionalmente, vale la pena dejar en claro que “El proyecto Adam” cuenta con un núcleo emocional bastante fuerte, vinculado a la relación entre Adam y su padre, pero también entre Adam y su madre, Ellie (Jennifer Garner). Después de todo, Adam adulto resiente a su padre por haberse muerto y por haber pasado poco tiempo con él cuando estaba vivo, y Adam chico se porta mal con su madre, sin poder entender por qué, “tan solo” un año después de la muerte de Louis, está intentando salir en citas con otros hombres. Es interesante ver las dos caras de la moneda en Adam, y cómo a través de la película, se va dando cuenta de que su padres no estaban errados. Hay momentos de autorrealización bastante potentes en “El proyecto Adam”.

Lo cual no quiere decir que no funcione como un blockbuster de ciencia ficción y acción. De hecho, la película cuenta con varias secuencias de acción bastante emocionantes, desde una pelea bien coreografiada entre Adam y los secuaces de Maya fuera de la casa de su familia, hasta el enfrentamiento final entre protagonistas y antagonistas en una locación que no puedo describir sin incluir spoilers. Felizmente, el director Shawn Levy no abusa de las cámaras en mano ni de los cortes rápidos durante los momentos de violencia, aprovechando al máximo las coreografía de los combates para demostrar lo eficientes y habilidosos que son tanto Adam, como Laura. La utilización de la porra futurista de Adam, además, resulta en momentos creativos (aunque sí es verdad que se parece mucho a un sable de luz; ¡hasta los personajes lo mencionan!).

Ahora bien, donde la película sí me decepcionó un poco es en lo que se refiere a los efectos visuales. La mayoría de planos en chroma lucen bien, y disfruté de los diseños de las naves y las armaduras de los villanos. Pero por otro lado, hay un personaje que aparece con la cara rejuvenecida digitalmente y que luce… terrible (mucho menos creíble que lo que hemos visto en las películas de Marvel, o hasta en “El irlandés”, de Scorsese). Adicionalmente, algunas de las secuencias de acción abusan de los efectos visuales, sintiéndose ligeramente sintéticas, lo cual termina por alejarlas un poco de su influencia inicial de Amblin y los años ochenta. Considerando el presupuesto del filme y los recursos de Netflix, el que los efectos digitales no sean todos de buena calidad es una sorpresa desagradable.

Las actuaciones, por otro lado, son todas buenas, por más de que no todos los personajes estén igual de bien construidos. Reynolds interpreta a Adam como interpreta a todos sus personajes hoy en día… lo cual, siendo francos, funciona para la película (además, resulta muy entretenido ver al pequeño Walker Scobell comportándose como un Reynolds en miniatura). La gran Catherine Keener es suficientemente intimidante como Maya, y Mark Ruffalo, para variar, es creíble como un científico increíblemente inteligente. No obstante, donde “El proyecto Adam” me decepcionó un poco fue en el tratamiento de los personajes femeninos fuera de Maya: la Laura de Zoe Saldana se siente más como una figura de deseo o un objetivo que como un personaje de verdad, y la Ellie de Jennifer Garner tiene muy poco que hacer en la historia. Hubiera agradecido que desarrollasen mejor a ambos personajes.

No obstante, puedo decir con confianza que “El proyecto Adam” es una película entretenida y emotiva, que combina emocionantes secuencias de acción con personajes con los que resulta fácil empatizar,, y conceptos apropiadamente alocados. Sí, no todos los efectos visuales son de buena calidad, y sí, la mayoría de personajes femeninos pudieron (y debieron) estar mejor construidos. Pero fuera de eso, “El proyecto Adam” logra demostrar que el éxito de “Free Guy” no fue un golpe de (solo) suerte, y que Shawn Levy y Ryan Reynolds hacen un buen equipo. Habrá que ver qué se animan a desarrollar juntos para la próxima; si logran combinar lo emotivo con lo espectacular igual que en sus primeros dos filmes, seguro que les seguirá yendo bien.

Crítica de Sebastián Zavala Kahn

Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP; Maestría en Artes de MetFilm School en Londres; miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, y la OFCS – Online Film Critics Society, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de MasGamers, Nintendo Pe, Cinencuentro y Ventana Indiscreta. Desde enero del 2012 publica videocríticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas. Cofundador de FotografíaCalato.com, y coautor del libro Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.

Web: www.sebastianzavala.com
Twitter: @sebastianzavala

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.