Aprovechando el estreno de una suerte de «reboot» el año pasado, y la confirmación de la salida de la segunda parte a fines de este año, vale la pena regresar a la película que lo comenzó todo. “Los extraños” (2008), de Bryan Bertino, es un eficiente thriller que, sin llegar a complicarse demasiado, logra narrarnos su historia principalmente con imágenes y acciones, sin abusar del diálogo explicativo, y situando a sus protagonista en un contexto angustiante, aterrador. Es así que el filme se torna en una experiencia innegablemente tensa, que sin ser particularmente original o novedosa, debería ser capaz de mantener a la mayoría de sus espectadores expectantes y nerviosos.
“Los extraños” comienza in medias res, mostrándonos las consecuencias de los eventos que se llevarán a cabo a lo largo de la película: una carro con una ventana rota, una mancha de sangre en una pared, un cuchillo tirado en el suelo, una escopeta encima de un mueble. Luego de eso, retrocedemos para centrarnos en la pareja de James Hoyt (Scott “Inframundo” Speedman) y Kristen McKay (Liv Tyler), quienes llegan a la casa de campo de los padres del segundo en medio de la nada, viniendo peleados de una boda. Resulta que James intentó pedirle matrimonio a Kristen, y esta le dijo que no, manifestándole sus inseguridades, dejando en claro que no se sentía lista.

Es un contexto incómodo, pues, en el que los dos personajes se encuentran sin saber qué hacer o cómo comportarse. Ella decide tomar un baño en la bañera que él había llenado de rosas horas atrás, y él se dedica a beber, avergonzando de lo que ha pasado. Pero las cosas empeoran cuando alguien toca la puerta. Primero, conversan brevemente con una chica que pregunta por alguien más, y termina yéndose. Pero luego regresan tanto ella como sus dos compañeros, todos usando máscaras y algunos blandiendo armas. Son los Extraños del título, y parecen querer… ¿matar a James y Kristen? ¿Manipularlos? ¿Jugar con ellos? No queda claro. Lo que sí queda claro es que son violentos y locos, por lo que nuestros protagonistas deben encontrar la manera de salir vivos de esta situación.
Lo mejor de “Los extraños” está en la manera en que ha sido dirigida. Por más de que el director-guionista Bryan Bertino abuse un poco de las cámaras nerviosas, en general logra exprimirle mucho suspenso a las situaciones en las que mete a sus personajes, desarrollando tensión cada vez que escuchan un ruido extraño, ven una máscara entre las sombras, o se animan a explorar afuera de la casa. De hecho, me animaría a decir que “Los extraños” es de las experiencias más tensas que haya tenido en un buen tiempo, demostrando que no es necesario contar con una premisa particularmente compleja para dejar nerviosos a los espectadores —hasta las máscaras, sencillas y en el caso de una en particular, minimalista, sirven para enervarlo a uno a sobremanera.
Bertino, además, juega bastante con los puntos de vista. Hay varias escenas en las que el espectador ve a uno de los Extraños en el fondo, atrás de Kristen o James, sin que ellos lo puedan notar —esto resulta en momentos en los que uno desea poder comunicarse con los personajes para que se volteen, corran o simplemente se den cuenta de cómo están siendo acosados. Y muchos momentos son extendidos, casi al punto de llegar a lo inaguantable, como para que uno sienta que tanto Kirsten como James podrían morir en cualquier momento. No quiero incluir spoilers, así que solo diré que “Los extraños” no es una película particularmente optimista —concluye de forma trágica, como si Bertino nos estuviera diciendo que, muchas veces, los eventos violentos no tienen explicación, y son parte de la naturaleza aleatoria del mundo.

Interesante, pues, lo que hace con dicho final. Sin embargo, el resto del guion no está igual de bien concebido. Si “Los extraños” funciona, es gracias a la dirección de Bertino, pero sus habilidades de guionista son menos destacables. Con frecuencia, sus personajes se comportan como idiotas, aparentemente incapaces de tomar las decisiones más obvias, y hasta demorándose en reaccionar, lo cual le permite a los asesinos contrarrestar sus acciones, o hasta aterrorizarlos de forma más efectiva. El personaje de Kirsten es el que sufre más de eso —Liv Tyler está muy bien, como siempre, pero su personaje no es particularmente útil, y por momentos toma decisiones que hacen que uno cuestione si de verdad es una mujer inteligente.
Lo cual es una pena, porque pareciera que Bertino se estuviese guiando demasiado de los roles tradicionales de género, donde el hombre es el Fuerte y Aguerrido, y la mujer es la Damisela en Peligro que debe ser rescata constantemente. Pero fuera de eso —y de un desperdiciado Glenn Howerton (de “It’s Always Sunny in Philadelphia”), quien aparece brevemente como Mike, el mejor amigo de James—, “Los extraños” funciona muy bien como un intenso ejercicio de suspenso y anticipación. Bertino logra hacer mucho con poco, aprovechando al máximo el interior —cómodo, cálido— de la casa de campo, y la oscuridad y misterio del bosque que la rodea. Y en general, logra generar mucho pavor en el espectador, tanto así que no resultaría difícil creer que a mucha gente le cueste dormir o quedarse sola en casa luego de ver la cinta. “Los extraños” no es perfecta, pero sí funciona —todavía— como un buen ejemplar del género; no resulta difícil darse cuenta, por ende, de por qué terminó convirtiéndose en una franquicia que sigue vigente hasta el día de hoy.
Crítica de Sebastián Zavala Kahn
Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP; Maestría en Artes de MetFilm School en Londres; miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, y la OFCS – Online Film Critics Society, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de Nintendo Pe, Cinencuentro y Ventana Indiscreta. Maneja el blog de cine SebaZavaReviews desde el 2012. Cofundador de NoEsEnSerie.com y FotografíaCalato.com, y coautor del libro Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.