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CRÍTICA: El árbol mágico – la magia de la infancia

CRÍTICA: El árbol mágico – la magia de la infancia

Sebastian Zavala Kahn

Crítico de cine

Basada en la serie de novelas clásicas de Enid Blyton, “El árbol mágico” es una película fantástica familiar directa, sencilla y divertida. Puede que carezca de las complejidades del blockbuster estadounidense promedio o que sus efectos visuales no sean perfectos. No importa. Todo esto se ve compensado por una historia bien narrada, sólidas actuaciones y momentos tanto encantadores como graciosos. No he leído los libros, por lo que no puedo decir qué tan fiel es la película a su fuente de inspiración (aunque si de algo estoy seguro, es que los chicos en las novelas no tenían problemas de adicción a los celulares y las redes sociales). Lo que sí puedo declarar es que “El árbol mágico” es una película imperfecta pero encantadora.

“El árbol mágico” tiene como protagonistas a la familia Thompson. Tim (Andrew Garfield) es un amo de casa que ya se cansó de ver cómo a sus hijos solo les importa jugar videojuegos o estar en Internet. Polly (Claire Foy) es una diseñadora industrial que inventó una nueva refrigeradora smart, pero que renuncia a su trabajo luego de enterarse de que dicho aparato viene con una cámara que espía a sus clientes. La adolescente Beth (Delilah Bennet-Cardy) es cínica y fastidiosa; el pequeño Joe (Phoenix Laroche) tiene un serio problema de adicción a los videojuegos, y la todavía más pequeña Fran (Billie Gadsdon) se niega a hablar porque no le gusta su propia voz.


Las cosas cambian, sin embargo, cuando los padres deciden cumplir con sus antiguos sueños y mudan a la familia entera a una casa de campo, donde Tim comienza a sembrar tomates para, eventualmente, comercializar su famosa salsa para pasta. Se trata de un cambio que a ninguno de los chicos le hace gracia, pero que Fran eventualmente aprovecha al ir a visitar el infame bosque encantado cerca de su hogar. Resulta, pues, que dicho lugar cuenta con el árbol mágico del título, el cual puede ser “abierto” si uno cierra los ojos frente a él y declara creer en la magia tres veces seguidas.

Como se deben imaginar, Fran hace eso, justamente, y es así que termina conociendo a sus nuevos amigos. Primero está el hada Sedita (Nicola Coughlan, de “Bridgerton”), que no tiene alas pero igual es muy feliz. Luego está Cara de Luna (Nonso Anozie), el líder del lugar. También tenemos al Elfo Enfadado (Hiran Abeysekera); al Señor Como Se Llame (Oliver Chris), que parece ser incapaz de recordar su propio nombre, y al Hombre de las Cacerolas (Dustin Demri-Burns), quien, apropiadamente, usa un traje hecho de cacerolas. Estos variopintos personajes llevan a Fran a la copa del árbol, de donde puede ir a diferentes Tierras, como la de los Dulces, la de los Cumpleaños o la de los Hechizos.

Feliz, la chica regresa a casa y le cuenta a su familia de sus nuevas aventuras, pero lógicamente, nadie le cree (a excepción, quizás, de su papá). Pero igual termina convenciendo a sus hermanos de ir al árbol, y cuando Beth y Joe conocen a sus amigos, se terminan dando cuenta, también, de lo mucho que se pueden divertir en las nuevas Tierras. Pero hay dos problemas: primero está la Señora Gritona (Rebecca Ferguson), directora (antes pegalona) de un colegio en la única Tierra peligrosa, y luego está el hecho de que Tim debe tener sus tomates listos para una presentación especial para el pueblo. ¿Llegará el papá a realizar su sueño? ¿Y cómo está esto relacionado con las aventuras fantásticas de sus hijos?


“El árbol mágico” se siente como una clásica aventura familiar de fantasía que opera bajo sus propias reglas. El desarrollo de la narrativa no es necesariamente lógico (al menos cuando los chicos pasan por las diferentes Tierras), pero sí funciona a nivel emocional, haciendo que, por lo menos, Beth atraviese un arco de personaje, pasando de ser una adolescente cínica y pesada a ser alguien que todavía cree en la magia de la infancia. Por su parte, Tim también crece como persona, por fin llegando a cumplir sus sueños y, para el final, recordando las aventuras que también tuvo de niño cuando vivía cerca de su nuevo hogar con su padre.

Sin embargo, es obvio que a los miembros más pequeños del público les importarán más los elementos fantásticos de la película, y es ahí donde los resultados son un poco más mixtos. Por un lado, la dirección de arte es de primer nivel; los sets son enormes, el vestuario es colorido y vistoso y detallado, y en general las caracterizaciones cuentan con un montón de encanto. Pero por otro lado, los efectos visuales digitales no siempre convencen, haciendo, más bien, que resulte fácil darse cuenta en varias escenas de dónde termina el set real y dónde comienza la extensión digital (lo cual, curiosamente, me recordó a la original “El mago de Oz”, donde resulta fácil darse cuenta de dónde terminan los sets y dónde comienzan las paredes pintadas como fondos).


De las actuaciones no me puedo quejar. Andrew Garfield es carisma puro como Tim, interpretándolo como un tipo soñador, de buenas intenciones, bonachón pero quizás demasiado permisivo con sus hijos. Como Polly, Claire Foy hace un buen trabajo, pero lamentablemente no tiene mucho que hacer; no cuenta con un arco bien definido, y ni sus interacciones con su entrometida madre (Jennifer Saunders) ayudan a que se sienta como un personaje tridimensional. Y los chicos están todos muy bien, aunque debo decir que Beth resulta particularmente irritante durante la primera mitad de la cinta (más por cómo está escrito el personaje, cabe aclarar).

“El árbol mágico” es una película familiar de la vieja escuela. Puede que los efectos visuales sean modernos y que el guion enfrente a la tecnología, el Wi-Fi y los videojuegos con el poder de la naturaleza y la imaginación, pero a fin de cuentas, lo que tenemos acá es una aventura divertida y ligera para toda la familia. Las actuaciones son creíbles, el diseño de arte es superlativo, las lecciones que la historia nos transmite son valiosas, y la experiencia en general lo deja a uno con ganas de que adapten más de los libros de Blyton. No sé si eso ocurrirá, pero al menos podemos decir que esta adaptación en particular funciona tanto para los fanáticos de las novelas como para quienes simplemente quieran disfrutar de un filme sano, colorido y lleno de imaginación.

Crítica de Sebastián Zavala Kahn

Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP; Maestría en Artes de MetFilm School en Londres; miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, la OFCS – Online Film Critics Society y la IFSC – International Film Society Critics, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de Nintendo Pe, Cinencuentro y Ventana Indiscreta. Maneja la cuenta de cine SebaZavaReviews desde el 2012. Cofundador de NoEsEnSerie.com y FotografíaCalato.com, y coautor del libro Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.

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