Crítica Black Widow, una historía tardía con influencias de Capitán América y el Soldado del Invierno.

Por Sebastián Zavala Kahn

Por más de que haya estado muy feliz por ver, por fin, la película de “Black Widow”, podría argumentarse que ha llegado demasiado tarde. Y no me refiero a los múltiples retrasos que ha tenido debido a la pandemia del Covid-19 —recordemos, si no, que la cinta en realidad iba a estrenarse en mayo del año pasado. Me refiero más bien a que hubiera sido genial que salga años atrás —mucho antes de que la Natasha Romanoff de Scarlett Johansson muriera en “Avengers: Endgame” (¡alerta de spoilers!). No es que “Black Widow” no funcione en lo absoluto, pero luego de haberla visto, no puedo evitar sentir que hubiera funcionado mucho mejor antes de que muriera, otorgándole más tensión a la historia, y haciendo que el espectador sienta más suspenso en relación a su eventual destino.

Pero quejarse sobre lo que no sucedió y sobre lo que nos hubiera gustado que suceda no tiene mucho caso. Solo nos queda evaluar lo que sí ha logrado estrenarse, y lo que tenemos acá es una sólida historia de espías, con claras influencias de “Capitán América y el Soldado del Invierno” (lo cual tiene mucho sentido), pero con un tono un poco más ligero. “Black Widow” aprovecha muy bien a su protagonista, diciéndonos bastante sobre su pasado e involucrándola en una trama que, sin llegar a sentirse esencial, al menos logra plantar bastantes semillas para el futuro de la MCU. Sí, resulta un poco raro regresar a una época antes de “Avengers: Infinity War”, pero si uno logra aceptar eso, resulta posible divertirse con esta nueva película… ¡la nueva entrega de Marvel en más de año y medio!

“Black Widow” comienza en los 90s, remontándonos a un flashback que nos muestra la vida de Natasha Romanoff cuando era niña, y pertenecía a una familia de espías infiltrada en los Estados Unidos (algo así como la serie de televisión “The Americans”). Regresando al presente (o mejor dicho, al año 2006, justo después de “Capitán América: Guerra Civil”), vemos a Natasha (Johansson) escapando de la justicia, tratando de mantenerse escondida del Secretario Ross (William Hurt), pensando en qué hará en el futuro.

Como se deben imaginar, Natasha es eventualmente encontrada, no por Ross, si no más bien por Taskmaster, un nuevo villano capaz de imitar los movimientos de todo héroe con el que se enfrenta. Dicho personaje trabaja para Dreykov (Ray Winstone), el creador de la Habitación Roja, y el programa que capturaba y entrenaba a niñas para convertirlas en Viudas Negras —súper espías que trabajaban para el gobierno ruso. Es así que Natasha termina uniéndose no solo a su hermana pequeña, la también espía Yelena (la gran Florence Pugh), si no también a sus padres putativos: Melina (Rachel Weisz), quien todavía trabaja (remotamente) para Dreykov, y Alexei (David Harbour), alias el Guardián Rojo: el único Súper Soldado creado por los rusos. Es así que intentarán encontrar a Dreykov, para acabar con la Habitación Roja (y un grupo de espías mujeres a quienes le han lavado el cerebro) de una vez por todas.

Lo más interesante de “Black Widow” está en la exploración del pasado de su protagonista: la historia de su familia, del entrenamiento en la Habitación Roja, y hasta de la existencia de un Súper Soldado en Rusia, mismo Capitán América. Desgraciadamente, la película no se concentra demasiado en esos aspectos. De hecho, se podría argumentar que, como muchos de ellos no fueron introducidos en películas previas —las cuales no estaban particularmente interesadas en desarrollar a Natasha como un personaje tridimensional—, acá son presentados de manera apresurada, sin ahondar mucho en ellos. Consideren, si no, a los “padres” de la Viuda Negra: David Harbour y Rachel Weisz resaltan gracias a su talento actoral, y a que el primero es muy gracioso y la segunda cuenta con unos matices interesantes. Pero resulta raro que no hayan sido mencionados ni antes ni después —en la línea de tiempo de la MCU—, y al final de cuentas, no tienen demasiado que hacer en esta historia (especialmente en el caso de Weisz).

Quien sí termina dejando una mejor impresión, más bien, es la Yelena de Florence Pugh. Pugh ha demostrado en varias películas (“Mujercitas”, “Midsommar”, “Peleando con mi familia”) ser una de las mejores actrices de su generación, y aquí logra desarrollar a su personaje como alguien intrigante: una asesina muy habilidosa y a veces despiadada, que sin embargo parece añorar a su familia, sintiéndose algo sola en el mundo. Sus interacciones con la Natasha de Johansson son divertidas y creíbles, por lo que resulta muy emocionante saber que regresará en producciones futuras de Marvel. Considerando, de hecho, que esta es la última aparición de Johansson en la MCU, lo más probable es que Pugh termine por reemplazarla… lo cual no me fastidiaría en lo absoluto.

Por otro lado, “Black Widow” cuenta con todo el espectáculo y acción que uno esperaría de una producción de Marvel, aunque por momentos los efectos digitales son de calidad irregular. Las secuencias de combate mano a mano están suficientemente bien coreografiadas, pero algunos de los momentos más (supuestamente) espectaculares sufren porque no se sienten demasiado tensos —esto se debe no solo a que “Black Widow” es una precuela (y sabemos que su protagonista simplemente no puede morir en esta historia), si no también a que muchas de esas escenas son protagonizadas por personajes que no conocemos mucho. La pelea entre el Guardián Rojo y Taskmaster es particularmente sosa —no tiene ningún tipo de relevancia emocional, y está aquí solo para agregarle algo más de violencia a la cinta.

Y hablando de Taskmaster —no incluiré spoilers, por lo que solo diré que el personaje (y el actor o actriz que lo interpreta) está absolutamente desperdiciado. Nunca llega a convertirse en un oponente particularmente interesante, y sus habilidades de imitación no están bien ejecutadas. De hecho, uno se entera más de ellas por lo que los otros personajes mencionan, que por lo que se ve en pantalla. Por su parte, el Dreykov de Ray Winstone es igual de decepcionante. Se trata de un villano estereotípico, malvado únicamente “porque sí”, interpretado, para colmo de males, por un excelente actor británico que, sin embargo, parece ser incapaz de poner un acento ruso convincente. No es que Pugh, Weisz o Harbour hagan un trabajo perfecto con sus acentos, pero a comparación de ellos, Winstone parece estar en una parodia.

Por más de que “Black Widow” sea una película fallida, sin embargo, vale la pena admitir que hace un buen trabajo desarrollando a Natasha de manera creíble —sí, hubiera sido genial ver el incidente de Budapest en vez de que solo nos lo cuenten, y sí, el hecho de que se lleve a cabo en el pasado resulta extraño, considerando que una nueva fase de la MCU debería estar mirando hacia el futuro. Pero la película no carece de pequeños placeres; la mayor parte de actuaciones son de buen nivel, y ahora resulta más fácil entender a Natasha, aunque sea en retrospectiva (lo cual no es ideal). Y la experiencia en general es entretenida, manejando un buen ritmo durante la mayor parte de su duración, y entregándonos varias escenas de pelea sorprendentemente violentas y brutales. Es ahí donde se ve más la influencia que tuvo “Capitán América y el Soldado del Invierno” en esta película, de hecho.

No se puede negar que a “Black Widow” le hubiera ido mejor si es que se estrenaba hace cuatro o cinco años. Pero aunque haya llegado tarde, igual debería ser capaz de satisfacer a la mayoría de fanáticos de Marvel en general, y de Natasha Romanoff en particular. Se trata de una película divertida, que logra compensar la mayor parte de sus defectos —villanos aburridos, acentos rusos poco creíbles, una que otra pelea carente de tensión— con un tono sorprendentemente ligero, y la presencia de Florence Pugh, Rachel Weisz y David Harbour. Ahora que ya le hemos dado una mirada al pasado, toca concentrarse en el futuro; no solo en los “Eternals” o en personajes nuevos como “Shang-Chi”, si no también en Pugh como el potencial reemplazo de Johansson. Honestamente, no se me ocurre una mejor candidata para el puesto.

NOTA: Como toda película de Marvel, “Black Widow” cuenta con una escena post-créditos. No se olviden de verla.

Crítica de Sebastián Zavala Kahn

Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de MasGamers, Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, y el portal web Cinencuentro. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima, y trabajó durante dos años como encargado de la Red de Teatros en FoLk. Desde enero del 2012 publica videocríticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas. Cofundador y editor en FotografíaCalato.com, y coautor del libro sobre videojuegos Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.

Web: www.sebastianzavala.com
Twitter: @sebastianzavala

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