Lo genial de “Obsesión”, de Curry Barker, es que muy fácilmente podría haber desarrollado una narrativa estereotípica sobre novias tóxicas y relaciones complicadas, pero que termina tomando el camino menos recorrido y más interesante. Lo que tenemos acá, más bien, es un filme sobre el consentimiento, donde un personaje masculino decide tomar el camino fácil, acobardándose y dejándose llevar por sus peores instintos, lo cual termina por arruinar la vida de la chica que supuestamente quiere. El resultado es una experiencia oscura, terrorífica y cruel, que aprovecha al máximo la estupenda actuación de su protagonista femenina.
Al comenzar “Obsesión”, nos enteramos de que el joven Bear (Michael Johnston) está enamorado de su mejor amiga, Nikki (Inde Navarrette, extraordinaria). Sin embargo, no se atreve a decirle nada; es demasiado cobarde como para animarse a confesarle sus sentimientos, lo cual frustra a su supuesto mejor amigo, Ian (Cooper Tomlinson), y entristece a su amiga Sarah (Megan Lawless), quien siente algo por él. Bear es tan incapaz de tomar acción, de hecho, que prefiere comprar un pedazo de sauce “de un deseo” en una tienda de cristales, el cual supuestamente hará realidad cualquier deseo que se le ocurra.

Y es así que, luego de una conversación con Nikki en la que nuevamente no se atreve a confesar lo que verdaderamente siente, Bear finalmente parte en dos el sauce y pide su deseo: que Nikki lo ame a él más que nadie más en el mundo. Y el problema está, justamente, en cómo lo pide, ya que dicha acción hace que Nikki se convierta en una versión enfermiza y, por supuesto, obsesa, de sí misma. De pronto, Bear y Nikki están juntos, pero lo que en un inicio parece ser solo una relación intensa pronto se convierte en algo enfermizo y violento. Y las cosas empeoran incluso más cuando el chico se va dando cuenta de que su Nikki no es la Nikki verdadera.
Al final de cuentas, “Obsesión” es una historia alegórica sobre la importancia del consentimiento y la forma en que ciertos hombres actúan hoy en día respecto a las mujeres que supuestamente aman. Bear nunca se convierte en un protagonista agradable o con el que uno pueda empatizar; sí, es tímido y nervioso y ansioso, pero nada de eso justifica sus acciones o decisiones. Estando con la nueva Nikki, debería haberse dado cuenta eventualmente de que está haciendo algo malo y que de varias maneras la está vulnerando y violentando. Pero incluso cuando tiene la oportunidad de reaccionar o cambiar de opinión… no lo hace.
Para Bear, entonces, lo más importante son sus sentimientos, y la versión de Nikki que tenía en la cabeza y de la que supuestamente se enamoró que, además, termina siendo muy distinta a la que se le termina presentando. Bear es un personaje rico —e interpretado con realismo por Michael Johnston— justamente porque no es caricaturescamente maligno. Se presenta como alguien vulnerable e indefenso, pero apenas tiene la oportunidad de ejercer poder y obtener aquello que siempre quiso, comienza a tomar todas las decisiones equivocadas. Al final, a Bear no le importa Nikki; no realmente. Lo que le importa es vivir el romance que siempre había idealizado, por más que, poco a poco, se vaya tornando más agresivo y enfermizo.

No obstante, por más que percibamos la película entera desde la perspectiva de Bear, quien realmente brilla acá es la Nikki de Inde Navarrette. La joven actriz se luce en “Obsesión”, otorgándonos una notable actuación tanto cuando tiene que interpretar a la versión “real” de Nikki –gentil, bondadosa, siempre dispuesta a escuchar a sus amigos y a ayudar a los mendigos de la calle–, como a la nueva –violenta, imprevisible, dispuesta a hacer de todo por estar siempre al lado de Bear. Es un personaje difícil, que de ser interpretado por una actriz de menor nivel se hubiese podido sentir caricaturesco. Pero gracias a Navarrette, Nikki resulta convincente y aterradora, tanto en los momentos más callados –como cuando se queda sonriendo o riéndose durante largo tiempo– como en los más inesperadamente sangrientos.
Porque muy aparte de lo que la historia nos está transmitiendo, vale la pena aclarar que “Obsesión” funciona muy bien como experiencia de terror. Gradualmente, Barker logra desarrollar una palpable atmósfera de pavor y tensión, alargando momentos supuestamente normales con planos de duración extensa y movimientos de cámara sutiles. Y también logra incluir imágenes y secuencias impactantes –destacan un plano donde aparece Nikki entre las sombras, pero sus ojos brillan de forma perturbadora; una escena nocturna con Nikki mirando a Bear dormir desde una esquina; y por supuesto, cierto momento en el que Nikki se queda sonriendo por tanto tiempo, que termina orinándose en medio de una sala.

Mención aparte, además, para el gore. Al comenzar “Obsesión”, no me esperaba que fuese una película tan sangrienta, pero lo genial del filme, justamente, es que inserta estas imágenes inesperadamente violentas en los momentos precisos, cuando resultan más chocantes y asquerosas. Además, el gore va llegando de forma escalonada, ya sea en escenas que demuestran lo lejos que puede llegar Nikki para poseer a Bear, o para mostrar cómo la Nikki verdadera, de alguna manera u otra, trata de comunicarse con él, o al menos intenta deshacerse del ente obseso que la está opacando. Es todo muy desagradable (especialmente durante LA escena en el interior de un carro, quizás la más memorable de toda la cinta).
Había escuchado buenas cosas sobre “Obsesión”, pero igual nada pudo prepararme para lo que terminé viendo. Lo que tenemos acá es una suerte de parábola sobre el consentimiento, el poder violento que algunos hombres ejercen sobre las mujeres, y lo peligrosos que algunos tipos que se autodenominan “buenos” podrían ser, si es que les dieran las oportunidades correctas. Pero “Obsesión” también es una excelente película de terror, de buen ritmo, excelente dirección de fotografía (la proporción de pantalla 4:3 contribuye a la sensación de encierro de los personajes) y momentos de gore repugnante. “Obsesión” es una película cruel (crename; nadie la pasa bien acá) y aterradora, que espero los deje igual de sacudidos que a Vuestro Servidor.
Crítica de Sebastián Zavala Kahn
Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP; Maestría en Artes de MetFilm School en Londres; miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, la OFCS – Online Film Critics Society y la IFSC – International Film Society Critics, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de Nintendo Pe, Cinencuentro y Ventana Indiscreta. Maneja la cuenta de cine SebaZavaReviews desde el 2012. Cofundador de NoEsEnSerie.com y FotografíaCalato.com, y coautor del libro Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.

