Un vistazo a un clásico de los 80s. Crítica “Comando”, de trama simple y acción directa


Por Sebastián Zavala Kahn

Esta es una película que he querido reseñar por un buen tiempo.

Soy un gran fanático de Arnold Schwarzenegger (sí, puedo deletrear y escribir su nombre sin necesidad de buscarlo en Google), y le tengo un particular cariño a sus películas de los 80s: filmes como Conan el Bárbaro, Depredador, y por supuesto, Comando, son clásicos, y por diversas razones. La primera es una película épica, sangrienta y grandilocuentemente dirigida; la segunda es una de las películas de acción y ciencia ficción más tensas de la historia (tanto Arnie como la criatura son muy memorables en ella).

La tercera es un poco más cursi; un producto más absurdo, pero de alguna manera, funciona. La trama es simple, nada más que una excusa para que podamos ver a Arnoldo matar al ejército entero de un pequeño país. Cuando su hija (una joven Alyssa Milano) es secuestrada por un grupo de criminales sudamericanos liderados por un clon de Freddy Mercury llamado Bennett (Vernon Wells), John Matrix (Arnie), un ex-Comando de Operaciones Negras, decide declararles la guerra. Y créanme cuando les digo que nada se interpondrá en su camino.

Comando es la perfecta representación de Schwarzenegger en los 80s: acción y sangre exageradas, una (casi) admirable oposición a las leyes de la física, y líneas de diálogo cursis. Comando lo tiene todo. La trama casi ni importa nada, convirtiendo al guión en nada más que una sencilla estructura para que Arnie y su director, Mark L. Lester (Truck Stop Women, Class of 1984), sigan sin mayores problemas. Lo que aquí importa es la violencia, el tono ligero, y la manera en que Matrix —gran nombre, por cierto— parece ser capaz de matar a cualquier secuaz desechable sin siquiera sudar. La película es casi abstracta por momentos, olvidándose de que debería, en teoría, seguir una estructura dramática; pero hey, ¿a quién le importa eso cuando tenemos a Schwarzenegger recitando líneas de diálogo brillantemente estúpidas antes de deshacerse de sus enemigos?

Todo el mundo sabe que Arnie es una fuerza de la naturaleza, pero eso nunca ha sido tan evidente como en Comando. Consideren, si no, la manera en que arranca una cabina de teléfono del piso, con todo y el chato David Patrick Kelly (The Warriors) adentro. O su pelea con Bill Duke, la recordada estrella ochentera (“¡No puedo creer esta mierda de machos!”) O el hecho de que, aparentemente, puede saltar de un avión en pleno vuelo, aterrizando en un pantano sin romperse las piernas. John Matrix es un superhéroe invencible, y aunque eso hace que las escenas de acción casi ni generen tensión, terminando siendo tan exageradas y absurdas, que uno no puede evitar divertirse.

También ayuda el que Lester y Arnoldo sepan exactamente qué tipo de película están haciendo. No están dispuestos a desarrollar una historia compleja, o a mostrarnos escenas de violencia realista. El tono se mantiene ligero, a pesar de toda la sangre y las muertes de incontables soldados sudamericanos —sí, Matrix asesina a una isla entera él solo, y es glorioso—, con Matrix haciendo bromas todo el tiempo, burlándose de sus enemigos, al parecer consciente de que no son rivales para él.

“¿Nos dejaste algo?”, le pregunta un coronel a Matrix en la última escena de la película. “Solo cuerpos”, le responde Arnoldo, tan serio como siempre, con su hija sonriendo a su lado, a pesar de la carnicería a la que acaba de ser testigo.

Uno podría argumentar que el filme trivializa la violencia, permitiéndole al público reírse de la masacre de cientos de “polos rojos”, e incluso celebrar la muerte de algunos de los enemigos más importantes de Matrix. Pero Comando, a pesar de su naturaleza caricaturesca, es una experiencia para mayores de 18 años al 100%, y por ende, no debería ser consumida por niños. (OK, admito que la vi por primera vez cuando tenía quince o dieciséis años, pero heme aquí, un cinéfilo poco agresivo, e incapaz de matar). E igual, no es que sea la película más sangrienta de la historia, ni siquiera en el género de la acción; sí, tiene un par de momentos asquerosos (ejemplo: la escena del cobertizo de herramientas), pero hasta las muertes por granada son presentadas de manera algo censurada. De hecho, da risa el ver a los dobles saltando y saliendo volando cada vez que hay una explosión.

Arnie da lo mejor de sí en la película. Sí, su actuación es un poco tiesa, pero es un maestro a la hora de recitar frases lapidarias, y Comando tiene algunas de las más memorables de su carrera. (“¡Suelta un poco de vapor, Bennett!”) Vernon Wells es intrigante como Bennett; se supone que es un ex compañero de Matrix, supuestamente igual de fuerte y hábil que él, pero se ve como uno de los Village People, con todo y bigote de Freddy Mercury, y la actitud de un villano de caricatura. Es tan intimidante como el personaje de Alyssa Milano —¡una niña que ni ha pasado a secundaria!—, pero es muy divertido.

El legendario actor secundario David Patrick Kelly es excelente como el repulsivo Sully (es un tipo gracioso); Rae Dawn Chong es la contraparte perfecta para Matrix, representando al público en la historia, comentando todas las ridiculeces que se llevan a cabo a su alrededor, y Bill Duke trata de actuar rudo… para ser asesinado por Arnoldo en cinco minutos. Tiene un rol más importante en Depredador, una película igual de memorable pero mejor hecha que Comando. (“Mac, ¡MAC!”)

Ah, y uno no puede escribir sobre Comando sin mencionar la escandalosa música de James Horner. La mayoría de bandas sonoras en el cine de acción consiste de orquestaciones intensas, llenas de percusión, lo cual contribuye a la emoción de la historia. Pero la música de Horner para Comando no es así. La banda sonora, al igual que la cinta en sí, no podría ser más ochentera: tiene un sonido tropical (porque los villanos son latinos, obviamente), y el increíble tema principal hace el mejor uso de un xilófono que jamás haya visto fuera de una comedia romántica hawaiana. Definitivamente no ayuda a que el espectador se tome en serio el film, pero creo que esa no era la intención de Lester.

Comando es una de mis películas favoritas de Schwarzenegger, pero no por las mismas razones que Terminator 2 o Depredador. Sabemos que el fisicoculturista de acento curioso era capaz de desarrollar personajes con los cuales uno puede empatizar —por algo tanta gente llora durante el final de T2—, pero ese no era su objetivo en Comando. Esta es una película de acción exagerada, caricaturesca, y brillantemente tonta, el tipo de producción que uno tiene que disfrutar gracias a sus defectos más evidentes, no a pesar de ellos. En pocas palabras, si te gusta el Arnoldo de los ochentas, la música y los peinados ochenteros, y la cursilería ochentera, amarás Comando.

Esta crítica fue publicada originalmente en inglés para ScreenAnarchy.com

Crítica de Sebastián Zavala Kahn
Asistente de dirección y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, y crítico oficial de Rottentomatoes.com y Tomatazos.com. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, y el portal web Cinencuentro. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, escribe para el blog de la Agenda Cultural En Lima, el blog de Multicines Cinestar, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas. Cofundador y editor en FotografíaCalato.com, y coautor del libro sobre videojuegos Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.

Web: www.sebastianzavala.com
Twitter: @sebastianzavala

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