Películas de serie B para ver en casa… “películas tan malas que son buenas”


Por Sebastián Zavala Kahn

Considerando que tenemos mucho tiempo ahora para ver películas en casa, no tenemos por qué limitarnos a las plataformas de siempre, o siquiera, a las películas con grandes actores o directores de renombre. Podemos animarnos a ver buen cine nacional, por ejemplo (no se preocupen, ya vienen mis recomendaciones…. pronto), o por qué no, algo de cine de serie B.

¿Serie B? Sí, ya saben. Ese tipo de películas hechas a la mala, con bajos presupuestos pero con mucha pasión, que nos cuentan historias a veces inverosímiles, pero generalmente, extremadamente entretenidas. O al menos involuntariamente graciosas.

Es por eso que, en esta ocasión, me animo a recomendarles tres películas de serie B para que vean en casa durante la cuarentena. Si están con ganas de ver algo absurdo, mal hecho, hilarante e innegablemente encantador… pues ya saben qué buscar. ¿Dónde? Estoy seguro que encontrarán una manera…

The Velocipastor (2018)
Dirigida y escrita por Brendan Steere

Un cura que se transforma en dinosaurio. Si esa idea les llama la atención, entonces tienen que ver “The VelociPastor”.

Luego de que sus padres mueren en una explosión vehicular (la cual no podemos ver porque se olvidaron de incluir los efectos visuales; sí, en serio), un cura llamado Doug Jones (Greg Cohan) viaja a China (o al bosque a la vuelta de su casa), donde encuentra un objeto que le otorga el poder de transformarse en velociraptor. Es así que al regresar a casa, se vuelve amigo de una prostituta llamada Carol (Alyssa Kempinski), quien lo convence de utilizar sus nuevas habilidades para pelear contra el crimen.

Nuevamente; si la sinopsis de “The VelociPastor” les llama la atención, pues la pasarán de lo lindo con la película. Se trata de un filme de bajo presupuesto basado en un trailer falso lanzado hace unos años, el cual no hace ni el más mínimo esfuerzo para esconder el hecho de que, en realidad, se trata de una broma. Hay de todo: malas actuaciones, efectos visuales baratos (o faltantes), planos en donde se puede ver el micrófono en el borde del encuadre, y ninjas cristianos que venden cocaína (por qué no).

Carol, a pesar de ser una prostituta, es una maestra de las artes marciales; el traje de dinosaurio que termina utilizando Cohan es ligeramente más realista que el disfraz inflable que seguro muchos han visto en videos de Internet; y la única escena de sexo es presentada casi como un videoclip, utilizando pantallas divididas, y una canción bastante pegajosa. “The VelociPastor” es, pues, el paquete completo para los amantes de las películas “tan malas que son buenas”: se nota que el director Brendan Steere tiene talento (el filme está mal hecho a propósito), pero al menos en este caso, lo ha utilizado para crear algo hilarantemente cursi y ridículo. “The VelociPastor” es una experiencia corta (dura poco más de 70 minutos), dulce, y completamente consciente de lo idiota que es. Es decir, es la película perfecta para ver en estos tiempos difíciles.

Samurai Cop (1991)
Dirigida y escrita por Amir Shervan

“¿Sabes qué significa katana?”
“Significa espada japonesa”.

A primera vista, “Samurai Cop” suena como un policial más del montón. El protagonista es Joe Marshall (Mathew Karedas), un policía de Los Ángeles que, junto a su compañero, Frank Washington (Mark Frazer), quiere detener a una banda criminal conocida como los Katana. Su líder, Fujiyama (Cranston Komuro) quiere convertirse en el principal traficante de drogas de la ciudad, pero nuestro héroe, conocido también como Samurai, se encargará de que eso no pase… siempre y cuando pueda vencer a su principal matón, Yamashita (Robert D’Zar).

No, a diferencia de “The VelociPastor”, acá lo gracioso no está en la historia. Más bien, lo que el director y guionista Amir Shervan ha logrado, es construir una película de la manera más inepta posible, claramente influenciándose de las grandes cintas de acción Hollywoodenses de los 80s, pero sin llegar a entender por qué, exactamente, dichas producciones terminaron siendo tan populares. ¿El resultado, entonces? Un filme lleno de encuadres mal hechos, actuaciones acartonadas, secuencias de acción ridículas, y efectos especiales de segunda.

Consideren, si no, las múltiples escenas en donde las voces de los personajes están mal dobladas. O los planos de exteriores con tintes azules (porque alguien se olvidó de hacer el balance de blancos). O las tres escenas de sexo ridículamente gratuitas. O el tratamiento absolutamente machista de los personajes femeninos. O por supuesto, los diálogos ridículos, y las escenas de acción en donde los protagonistas parecen estar jugando con armas de juguete. “Samurai Cop” es una de esas joyas del cine de serie B que tienen que ser vistas para entender por qué terminaron haciéndose virales; se trata de un claro ejemplo de que, por más inepta que sea una película, si es que logra generar cualquier tipo de respuesta emocional fuerte en el público, terminará haciéndose famosa y popular.

De repente no por las razones por las que le hubiese gustado a sus creadores… pero algo es algo.

Birdemic: Shock and Terror (2010)
Dirigida y escrita por James Nguyen

Y pensar que tenía entradas para ir a ver “Birdemic: Shock and Terror” en el Prince Charles Cinema de Londres ahora en abril, con sesión de preguntas y respuestas con el director James Nguyen y todo.

Sí, en serio.

Pero ahora que está todo cerrado, igual me animé a verla en casa, y aunque la experiencia no es la misma, ciertamente se trata de la película perfecta para los amantes de los desastres cinematográficos. Podría contarles que cuenta la historia de Rod (Alan Bagh), Nathalie (Whitney Moore) y un par niños. Podría decirles que están tratando de escaparse de una pandemia de aves feroces que están acabando con la humanidad entera. Y hasta podría mencionarles que, en determinado momento, se encuentran con un pobre intento de Woody Harrelson (con peluca barata y todo) en medio de un bosque, y por alguna razón, no huyen inmediatamente.

Podría contarles mucho, pero lo mejor es que se animen a ver “Birdemic: Shock and Terror”. Es fácil de encontrar en la Internet… pero no es tan fácil de olvidar. Se trata de una de las películas más ineptas jamás hechas. ¿Qué tan inepta? Pues la calidad de imagen me recordó a mis películas caseras noventeras grabadas en VHS. El sonido está tan mal registrado, que la mayoría de diálogos son imposibles de escuchar. Y las actuaciones hacen que los protagonistas parezcan robots, como si un grupo de alienígenas hubiesen tratado de imitar a los seres humanos, basándose únicamente en cutscenes de videojuegos para el primer PlayStation.

¿Pero lo más gracioso? Los efectos “especiales”. Su vida jamás estará completa hasta que vean a un grupo de actores tratando de pegarle a pájaros en 2D con colgadores de ropa. Las aves se mueven en una sola dimensión; siempre pegan los mismos gritos, y parecen haber sido insertadas en Windows Movie Maker. Es oro puro. Es una cosa de locos… y es algo que, si tienen aunque sea un poquito de curiosidad, deberían tratar de ver durante esta cuarentena.

Es posible que “Birdemic: Shock and Terror” sea una de las peores películas jamás hechas… y es precisamente por eso que no debería quedar en el olvido. ¡Ojalá algún día logre verla en la pantalla grande!

BONUS: anímense también a ver “The Room”, de Tommy Wiseau, la cual tuve la oportunidad de comentar hace un tiempo.

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