Festival de Cine de Lima. Crítica “En Medio del Laberinto”, una grata y honesta sorpresa, extremadamente sencilla


Por Sebastián Zavala Kahn

La confusión de las emociones en los adolescentes. Las largas tardes sin mucho que hacer, en las que los amigos hablan sobre nada importante, y discuten sus potenciales planes, muchos de los cuales ni siquiera se llevan a cabo. El primer amor —confuso, difícil de expresar— y el miedo al futuro, muchas veces incierto. Todo esto y más es lo que el director Salomón Pérez logra transmitir a través de su ópera prima, “En Medio del Laberinto”, una película sencilla, observacional, visualmente pulcra y sin mayores complicaciones. Se trata de un filme que se concentra en lo cotidiano, en aquello por lo que hemos pasado la mayor parte de personas, como mostrándonos un pedazo —aparentemente insignificante— de la vida de un chico común y corriente.

Nuestro protagonista es Renzo (Renzo André Malpartida), un skater trujillano que se pasa las tardes montando con su mejor amigo, Pablo (Pablo Ruiz) en el skaterpark de la ciudad. Quieren aprender a realizar un nuevo truco, pero por más que vean varios tutoriales en YouTube, no les sale. Además, Renzo está posponiendo su inscripción en el instituto, por más que su madre le insista en persona, y su padre haga lo mismo por teléfono. No obstante, las cosas se tornan menos monótonas gracias a la aparición de Zoe (Astrid Casos Portocarrero), una chica obsesionada con dibujar las antenas de teléfono que se encuentran regadas por todo Trujillo. Enamorado, Renzo tratará de entablar una relación con la joven artista, pero las cosas no saldrán tan bien como a él le gustaría.

Puede que “En Medio del Laberinto” suene como una película romántica, y hasta cierto punto lo es, pero no hace uso de los tropes o los clichés que uno esperaría de un filme de dicho género. De hecho, Pérez no parece estar interesado en incluir estereotipos de ningún tipo; presenta su película de la manera más natural posible, utilizando chicos sin experiencia actoral alguna para otorgarle un aire palpable de autenticidad a los personajes y a la historia, y minimizando las grandes expresiones de emociones o sentimientos. “En Medio del Laberinto” hubiera podido ser un melodrama —como lo son varias de las historias protagonizadas por adolescentes—, pero Pérez se aleja de eso; está más interesado en explorar a estos personajes con calma, sin mayores preocupaciones, como dando a entender que sus problemas son menos importantes de lo que ellos creen.

Después de todo, cuando uno es adolescente, todo parece ser grave o importante. Si una chica te termina o no te hace caso, es el fin del mundo, pero en retrospectiva, ya de adulto, es fácil darse cuenta que la cuestión no era tan grave —y Pérez lo sabe, lo cual le permite desarrollar su historia desde dicha perspectiva. Además, también le otorga cierta dulzura a la película, desarrollando a Renzo como un chico algo tímido, hasta inocentón, que parece estar más interesado en el skate que en cualquier otra cosa, y que claramente no tiene experiencia con los miembros del sexo opuesto. Cuando trata de besar a Zoe y es rechazado, no sabe cómo reaccionar —sin embargo, luego de recibir consejos por parte de su padre (interpretado por cierto actor de renombre que no tiene más que un cameo glorificado), trata de hacer algo al respecto y amistarse con ella.

El desenlace de “En Medio del Laberinto” termina siendo, entonces, bastante satisfactorio, cerrando el poco conflicto que existe en el guión, y dándole algo de esperanza al espectador. Sí, podría argumentarse que Renzo regresa a lo mismo, pero el simbolismo del truco de skate aparentemente inalcanzable es usado con efectividad, y aunque lo más probable es que la relación entre él y Zoe no vaya a durar mucho —no tienen ni 18 años, después de todo—, lo importante es que son felices en el momento, por más que se hayan enredado en sus propios laberintos emocionales (especialmente Renzo).

Al ser actores sin experiencia, ninguno de los protagonistas de “En Medio del Laberinto” da una gran actuación. De hecho, podría argumentarse que son bastante tiesos e inexpresivos. Sin embargo, cuentan con una cualidad extremadamente importante para este tipo de película: la naturalidad. Ninguno de ellos hace nada que probablemente no hagan en la vida real —Renzo André Malpartida es muy creíble como un skater inseguro de su propio futuro, y Astrid Casos Portocarrero interpreta a una chica que de repente cree ser más profunda de lo que realmente es (todos somos, aunque sea, un poco pretenciosos durante la adolescencia). No se trata de un romance que encenderá las pantallas de cine con un fuego apasionado, pero funciona para efectos de esta historia.

A nivel técnico, “En Medio del Laberinto” es una cinta muy estilizada. Filmada en digital con cámaras DSLR, y en formato 4:3 (cuadrado), la película maneja una estética nostálgica, hasta retro, la cual es acentuada con un evidente granulado de la imagen, y tonos cálidos en la mayor parte de escenas, ya sean de día o de noche. La banda sonora consiste de rock y metal trujillano underground, y de temas electrónicos con harto sintetizador —dos mundos que chocan, pero que, sorprendentemente (al menos en ciertos momentos), se complementan.

En Medio del Laberinto” es una grata sorpresa. Es una película extremadamente sencilla (y breve; no dura más de una hora, con créditos y todo), pero muy honesta. Se nota, en todo caso, que es un proyecto muy personal para su director, lo cual es transmitido con efectividad en la pantalla. Puede que no cuente con una estructura dramática clásica, y que el único conflicto presente no se sienta urgente, pero es precisamente esa simpleza, y la carencia de emociones fuertes, la que le otorga potencia y encanto a la película. “En Medio del Laberinto” es una agradable ópera prima con mucha personalidad; una exploración de la adolescencia, la cotidianidad, y el poder del primer amor. Estaré esperando con ansias el siguiente proyecto de Salomón Pérez.

Crítica de Sebastián Zavala Kahn
Comunicador audiovisual y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, y crítico oficial de Rottentomatoes.com. Integra el staff de las webs de MasGamers, Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, y el portal web Cinencuentro. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima, y trabajo durante dos años como encargado de la Red de Teatros en FoLk. Desde enero del 2012 publica videocríticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas. Cofundador y editor en FotografíaCalato.com, y coautor del libro sobre videojuegos Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.

Web: www.sebastianzavala.com
Twitter: @sebastianzavala

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