Crítica “Aladdín”, sorprende que Jazmín tenga el arco más intrigante y resulte más fácil empatizar


Por Sebastián Zavala Kahn

La existencia de un remake solo se justifica cuando logra hacer algo distinto o mejor que la versión original de la historia que está contando. Consideren, si no, películas como “Infernal Affairs”, un policial bastante entretenido y bien dirigido, pero cuyo remake, la genial “Los Infiltrados”, del legendario Martin Scorsese es, en muchos sentidos, superior. Desgraciadamente, esos casos son más la excepción que la regla —la mayoría de remakes son hechos únicamente para ganar plata fácilmente, y no introducen ninguna novedad en relación a su predecesor.

Podría argumentarse que ese es el caso de algunos de los remakes de Disney, lamentablemente. Obviamente existen excepciones, como “Maléfica”, la cual, sin ser grandiosa, al menos le da un giro distinto al cuento original de “La Bella Durmiente”, o “Cenicienta”, la cual también logró otorgarle algo de humanidad adicional al filme animado original. Películas como “La Bella y la Bestia”, por otra parte, aunque decentes —y bien hechas a nivel técnico—, se sienten más como calcos del filme original, recreando escenas que funcionaban perfectamente en formato animado, que con actores de carne y hueso pierden algo de su encanto natural. Hey, disfruté tanto de esa película como cualquier hijo de vecino, pero no podemos negar que la animación de principios de los 90s es superior.

Lo cual, por supuesto, me lleva a “Aladdín”. La película me llamó la atención apenas fue anunciada por dos razones concretas: 1.) Nunca fui muy fanático de la película original en los años 90 —crecí con otras películas de Disney, no se preocupen—, por lo que no tengo una conexión emocional muy fuerte con ella, y 2.) Tener a Guy Ritchie como director siempre significará que la cinta tenga un estilo visual muy marcado, el cual podría hacer que el remake se diferencie mucho del producto original; consideren, si no, su “versión” de la leyenda del Rey Arturo (sí, sí, sé que no fue muy bien recibida ni por la crítica ni por el público, pero a su servidor le gustó). Y aunque “Aladdín” no se “siente” tanto como “una película de Guy Ritchie”, está hecha de manera suficientemente estilizada y emotiva, como para que no se note demasiado que es un producto corporativo desalmado (hey, hay que ser honestos).

La película comienza de manera similar a la animación noventera, con el joven Aladdín (Mena Massoud) y su mono, Abu, robándole a la gente en el mercado de la ciudad de Agrabah. Sus fortunas cambian, sin embargo, cuando conocen a la Princesa Jazmín (Naomi Scott), quien de cuando en cuando se infiltra en la ciudad, disfrazada de plebeya, para escaparse de la monotonía del palacio. La conexión entre Aladdín y Jazmín es inmediata y evidente, razón por la que el primero decide infiltrarse en el palacio para volverse a encontrar con la segunda. Lamentablemente, es atrapado por los lacayos del maligno Visir Jafar (Marwan Kenzari), quien, sin embargo, le da una oportunidad para “redimirse”: lo lleva a la Cueva de las Maravillas, y le pide que entre, para que le consiga la afamada Lámpara Mágica.

Y como deben imaginarse, eso es precisamente lo que Aladdín hace, solo que, luego de varios obstáculos y aventuras, termina quedándose con dicha lámpara. Y luego de sobarla, conoce al Genio que ha estado viviendo en su interior por más de mil años (interpretado, por supuesto, por Will Smith). Este le dice que tiene tres deseos para pedir, y nuestro héroe, todavía embobado por la princesa, le pide que lo convierta en príncipe; después de todo, la realeza se tiene que casar con la realeza. Pero aunque el Genio sea capaz de darle ropa nueva y animales y lacayos y joyas, no cambia nada de lo que reside en el interior de Aladdín, razón por la que el nefasto Jafar eventualmente lo descubrirá, y tratará de hacerse con la Lámpara de una vez por todas.

La película animada de 1992 tiene una duración de 92 minutos; esta nueva versión live action dura poco más de dos horas. Por ende, ciertos aspectos de la historia han sido desarrollados de manera más profunda, como para que ciertos personajes se sientan más humanos, o al menos, tengan una personalidad más interesante. La que más se ha visto beneficiada por esto es Jazmín; de hecho, tiene el arco de personaje más intrigante, vive el drama más intenso, y en general, termina siendo el personaje con el que resulta más fácil empatizar. En un mundo ideal, estaríamos viendo una cinta llamada “Jazmín”, pero incluso considerando que tiene que pelear con Aladdín por la atención del público, el personaje interpretado por Naomi Scott termina siendo una gran mejora en comparación a su contraparte animada.

Ayuda, obviamente, el que dé una actuación tridimensional y creíble. Scott —lo mejor de “Power Rangers”, lo cual, yo , no es decir mucho— la interpreta como una mujer atrapada, como alguien que quiere ser líder y que desea lo mejor para su pueblo, pero que se ve limitada por las costumbres y creencias de su época. Su canción principal, “Speechless”, le habla (¿canta?) al público sobre como ella no piensa quedarse callada, inactiva, solo viendo como los hombres hacen todo el trabajo; es un gran mensaje para las niñas de hoy (o en todo caso, un mejor mensaje que los que usualmente tenían las películas animadas clásicas de Disney). Por su parte, Mena Massoud es suficientemente carismático como Aladdín (especialmente durante sus escenas con Scott), y aunque no lo crean, disfruté del Jafar de Marwan Kenzari. Sí, tiene una voz menos grave y un look menos siniestro que su contraparte animada, pero convierte al personaje en alguien más sutilmente maligno, como una serpiente aceitosa que influye en las decisiones políticas del Sultán desde las sombras.

Pero como deben imaginarse, quien se roba el show es el Genio de Will Smith. Las comparaciones con el personaje animado de Robin Williams son inevitables, y aunque podría argumentarse que dicha versión sigue siendo la mejor, Smith hace todo lo que puede para darle su propio estilo. Si, el motion capture utilizado para recrearlo en su estado “natural” (es decir, cuando está azul) es, a veces, un poco perturbador, pero las secuencias musicales que protagoniza son enérgicas, divertidas, y ocasionalmente hilarantes —disfruté tanto de “Friend like me” como de “Prince Alí”. Adicionalmente, esta vez tiene un arco de personaje y un interés amoroso, lo cual no solo es inesperado, si no también muy efectivo a la hora de crear una historia un poco más de humanidad. Sí, el Genio de Williams tenía una energía maniática difícil de replicar, pero el de Smith no está nada mal, tampoco.

Pero regresemos a Guy Ritchie. Si pensaban que su “Aladdín” estaría lleno de montajes, cortes rápidos, personajes con acentos londinenses, flashbacks, snorricams, y otros de los trucos que ha usado en filmes previos, están muy equivocados. De hecho, es la película de Guy Ritchie con menos “Guy-Ritchiesms”, lo cual es ligeramente decepcionante, pero a la vez, le permite al filme sentirse como un verdadero cuento de hadas. Su cámara, además, sigue siendo ágil y versátil, moviéndose junto con los personajes por encima de los techos de Agrabah, o dentro de la Caverna de las Maravillas. Súmenle a esto los espectaculares vestuarios, los eficientes efectos digitales, y los grandes sets (dignos de los musicales clásicos de Hollywood) y el resultado es contagiosamente divertido.

¿Llega esta película a justificar su existencia? No del todo. Podríamos vivir sin este remake, quedándonos únicamente con la genial cinta animada. Pero a la vez, admito haber disfrutado del humor, la aventura, el Genio de Will Smith, y más que nada, de la Jazmín de Naomi Scott de esta película. Los personajes están un poco mejor desarrollados, y las escenas de acción son un poco más espectaculares que en la película original, y como suele pasar en este tipo de blockbusters modernos, el clímax está un poco inflado, saturando con imágenes digitales evidentemente caras. Pero a pesar de ciertas deficiencias (un protagonista carismático pero poco interesante, por ejemplo), “Aladdín” termina siendo uno de los mejores remakes de acción en vivo, comparable a “Maléfica”, y ligeramente inferior a “Cenicienta”. Nunca pensé que diría esto, pero me gustaría ver otro musical dirigido por Guy Ritchie. Huh.

Crítica de Sebastián Zavala Kahn
Asistente de dirección y crítico de cine. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, miembro de la APRECI —Asociación de Prensa Cinematográfica—, y crítico oficial de Rottentomatoes.com y Tomatazos.com. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, y el portal web Cinencuentro. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, escribe para el blog de la Agenda Cultural En Lima, el blog de Multicines Cinestar, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas. Cofundador y editor en FotografíaCalato.com, y coautor del libro sobre videojuegos Videogames You Will Never Play, del colectivo Unseen64.

Web: www.sebastianzavala.com
Twitter: @sebastianzavala

Comentarios

comentarios